El fenómeno ha tomado, de toda evidencia, una amplitud fenomenal estos últimos años.
Los comerciantes ambulantes se han multiplicado frente al silencio y la inercia de los responsables locales. En ausencia de toda reglamentación, todo el mundo se improvisa vendedor de algo. Y la anarquÃa se instala. Comercios que no existÃan florecen hoy por todas partes. Garbanzos hervidos, pan con aceite de oliva, té, en resumen, una cocina casera que recorre las calles y las avenidas.
El bulevar Mohammed V, justo al lado del mercado central, se ha convertido en un laboratorio de ensayo de nuevas recetas. À la aurora, en el bulevar Mohammed V, alrededor de los carritos ambulantes, se aglutinan un número de curiosos que no tienen más que una sola preocupación, ¡comer! Ahora bien, estos pequeños comercios de fortuna ejercen sin autorización previa y escapan a todo control sanitario. Es ya el caso para los locales de comida rápida y las tabernas de todo tipo, donde nunca se ha visto la presencia de los servicios de higiene de la municipalidad de Sidi Bennour para controlar las cocinas, los productos, los tiempos de conservación, la ruptura de la cadena de frÃo y otras causas graves susceptibles de acarrear intoxicaciones. Entonces, de ahà a controlar a los vendedores ambulantes… Pero desgraciadamente, los productos están bien a menudo averiados. Pero siendo el precio atractivo, todo el mundo encuentra su cuenta. Tanto el comerciante como el cliente que no se pregunta en qué condiciones de higiene ha sido preparado.
Noticias 10 Jun 2012 2 min de lectura
Los vendedores ambulantes fuera de todo control
Los vendedores ambulantes han invadido los barrios en ausencia de todo control. Sándwiches de carne picada, «harira», «Saikouc», huevos y pasteles, todo se vende. Pero ¿a qué precio? Dicho de otro modo, ¿estos productos son realmente inofensivos?

