7 provincias. 2 prefecturas.
De los cuales 755 719 hogares en zona urbana y 379 998 en zona rural.
La región de Fez-Mequinez es una de las doce divisiones territoriales de Marruecos, establecida tras la reforma administrativa de 2015. Es un territorio de contrastes profundos, donde la modernidad convive con siglos de historia imperial. Con una población de 4 467 911 habitantes según datos de 2024, la región se ha consolidado como un eje fundamental para el desarrollo económico y cultural del reino.
La región está compuesta por siete provincias y dos prefecturas: Boulemane, El Hajeb, Fez, Ifrane, Mequinez, Moulay Yaâcoub, Sefrou, Taounate y Taza. Su capital administrativa es la ciudad de Fez, un centro neurálgico de conocimiento y tradición.
El corazón geográfico de la región es la meseta de Saïss, una llanura fértil situada entre las montañas del Rif al norte y el Atlas Medio al sur. Esta ubicación privilegiada permite una gran diversidad de ecosistemas:
Fez-Mequinez es, posiblemente, la región con mayor densidad de patrimonio histórico de Marruecos. Alberga dos de las cuatro ciudades imperiales del país, Fez y Mequinez, ambas reconocidas por su arquitectura monumental y sus medinas históricas.
La cultura local es una amalgama de influencias árabes y amazigh. La región es famosa por su artesanía tradicional, que incluye la cerámica, el trabajo del cuero y el tejido, oficios que se han transmitido de generación en generación en los zocos de sus ciudades antiguas.
La diversidad geográfica de la región permite una amplia gama de actividades para los amantes de la naturaleza:
La región cuenta con una infraestructura que facilita el desplazamiento entre sus principales centros urbanos. Fez, como capital, actúa como el principal nodo de transporte, conectando la región con el resto de Marruecos a través de su red de carreteras y conexiones ferroviarias.
Para los viajeros, la mejor forma de explorar la región es dedicar tiempo suficiente a cada una de sus provincias, ya que el ritmo de vida en las ciudades imperiales difiere notablemente de la tranquilidad de las zonas rurales y montañosas del Atlas Medio. Se recomienda planificar las visitas considerando las variaciones climáticas, especialmente en las zonas de mayor altitud, donde las temperaturas pueden ser significativamente más bajas que en la meseta de Saïss.