7 provincias. 2 prefecturas. 8 prefecturas-distrito.
De los cuales 1 554 705 hogares en zona urbana y 466 327 en zona rural.
La región de Casablanca-Settat, establecida formalmente bajo el decreto n.º 40.15.2 del 20 de febrero de 2015, se posiciona como la zona más poblada y el principal centro económico de Marruecos. Con una población de 7 688 967 habitantes según datos de 2024, esta región es un crisol de culturas donde la tradición marroquí se encuentra con el dinamismo de una metrópolis global.
La estructura administrativa de la región es compleja y diversa, abarcando 7 provincias y 2 prefecturas, además de 8 distritos (arrondissements) que conforman la gran urbe de Casablanca. Esta organización territorial permite gestionar tanto la densidad urbana de la capital económica como las vastas zonas agrícolas y costeras que la rodean.
La región se extiende desde la costa atlántica hacia el interior, abarcando una variedad de paisajes que van desde playas urbanas hasta llanuras fértiles. La división administrativa incluye las siguientes prefecturas y provincias:
El patrimonio de la región es un reflejo de su historia como punto de encuentro comercial. Mientras que Casablanca destaca por su arquitectura moderna, art déco y su influencia colonial, las provincias circundantes como El Jadida conservan vestigios históricos de gran valor. La cultura local es una mezcla vibrante de influencias urbanas y rurales, donde las tradiciones se mantienen vivas a través de la gastronomía, la artesanía y las festividades locales que se celebran en cada una de sus provincias.
Como motor económico del país, la vida en Casablanca-Settat es acelerada y productiva. La región concentra una parte significativa de la actividad industrial, financiera y portuaria de Marruecos. Sin embargo, más allá de los rascacielos y las zonas industriales, la vida local en provincias como Settat o Sidi Bennour sigue fuertemente vinculada a la agricultura y a un estilo de vida más pausado, creando un contraste fascinante entre el ritmo frenético de la metrópolis y la serenidad de las zonas rurales.
Para el visitante, la región ofrece una puerta de entrada privilegiada a Marruecos. Casablanca sirve como el principal nodo de transporte, facilitando el acceso a otras partes del país. La infraestructura de la región permite explorar tanto la costa atlántica, con sus ciudades portuarias y balnearios, como el interior, donde los paisajes de llanura ofrecen una visión auténtica de la geografía marroquí. Es una región ideal para quienes buscan combinar el turismo de negocios, la exploración urbana y el descubrimiento de la historia regional en un solo viaje.