5 provincias.
De los cuales 338 559 hogares en zona urbana y 278 007 en zona rural.
Béni Mellal-Khénifra es una de las doce regiones administrativas de Marruecos, establecida formalmente tras la reforma territorial definida por el decreto n.º 40.15.2 del 20 de febrero de 2015. Con una población de 2 525 801 habitantes según los datos de 2024, esta región se posiciona como un eje estratégico que conecta las llanuras del interior con las elevaciones del Atlas Medio.
La región se organiza administrativamente en cinco provincias: Azilal, Béni Mellal, Fquih Ben Salah, Khénifra y Khouribga. Esta división refleja la diversidad de su territorio, que combina zonas de intensa actividad agrícola con áreas montañosas de gran valor ecológico y cultural.
El territorio de Béni Mellal-Khénifra se caracteriza por un contraste geográfico marcado. La región se extiende desde las fértiles llanuras de Tadla, fundamentales para la economía agrícola del país, hasta las imponentes cadenas montañosas del Atlas Medio y el Alto Atlas.
La riqueza cultural de la región es un reflejo de su historia y de la convivencia entre las comunidades locales. La identidad de Béni Mellal-Khénifra está profundamente ligada a las tradiciones amazigh, que se manifiestan en su arquitectura, artesanía y expresiones artísticas.
Cada provincia aporta un matiz distinto a la identidad regional. Mientras que las zonas urbanas como Béni Mellal actúan como centros de intercambio comercial y administrativo, las áreas rurales conservan prácticas ancestrales de gestión del agua y de la tierra, elementos que definen la vida cotidiana de sus habitantes.
Debido a su ubicación privilegiada en el corazón del Atlas, la región es un destino predilecto para el turismo de naturaleza. Los paisajes montañosos ofrecen múltiples oportunidades para el senderismo, la exploración de valles y la observación de la fauna y flora endémica.
La presencia de recursos hídricos en las zonas altas ha permitido la formación de ecosistemas únicos, convirtiendo a las provincias de Azilal y Khénifra en puntos de referencia para quienes buscan una experiencia alejada de los circuitos turísticos convencionales, centrada en la tranquilidad y el contacto directo con el entorno natural.
La economía de la región es predominantemente agrícola, aprovechando la fertilidad de las llanuras de Tadla. La producción de cereales, cítricos y otros cultivos es el motor principal de la subsistencia de gran parte de la población. Asimismo, la minería desempeña un papel relevante en la provincia de Khouribga, que cuenta con una larga tradición en la extracción de fosfatos.
La vida local se organiza en torno a los mercados semanales (souks), que sirven como puntos de encuentro vitales para las comunidades rurales y urbanas, facilitando el intercambio de productos locales y el mantenimiento de los lazos sociales.
Para los visitantes, la región de Béni Mellal-Khénifra ofrece una infraestructura que permite explorar sus cinco provincias con relativa facilidad. La red de carreteras conecta los principales centros urbanos, facilitando el acceso desde otras regiones de Marruecos.
Se recomienda planificar las visitas teniendo en cuenta la estacionalidad, especialmente al viajar a las zonas de alta montaña, donde las condiciones climáticas pueden variar significativamente a lo largo del año. La hospitalidad local es una constante en toda la región, y el respeto por las costumbres y tradiciones locales es fundamental para una experiencia de viaje enriquecedora y respetuosa con el entorno.