El plato de "Elbakbouka", preparado todos los años con motivo del Aïd Al Adha (fiesta del sacrificio), es una de las tradiciones culinarias ancestrales más arraigadas entre las familias de Oujda. Las mujeres de Oujda se ocupan durante el primer día del Aïd de preparar este plato hecho a base de tripas de cordero rellenas con picadillo de hígado, pulmón, intestinos y carne, todo ello mezclado con arroz ahumado y diferentes tipos de especias. Una vez cocinado, este plato se acompaña de garbanzos.
El investigador en el patrimonio de la región del Oriental, Yahya Belkhou, subrayó que la mujer de Oujda desempeña un papel particular durante los días del Aïd Al Adha, puesto que se esfuerza en preparar los diferentes platos consagrados a esta fiesta religiosa muy importante, especialmente "Elbakbouka", que ofrece una ocasión ineludible para que la gran familia se reúna alrededor de un plato delicioso y consistente. "Elbakbouka", servido de costumbre en el almuerzo, es el segundo plato consumido por las familias de Oujda durante el día del Aïd después de "Elmelfouf" (hígado a la parrilla envuelto en grasa de cordero), un manjar muy apreciado presentado con té a la menta, señaló el investigador.
Si el plato de "Elbekbouka" ha logrado atravesar los siglos para llegar a nuestros platos hoy en día, otras tradiciones han caído en el olvido aunque añadían a esta ocasión un toque especial de festividad y alegría, añadió. En efecto, señaló el Sr. Belkhou, los habitantes de Oujda se preparaban para el Aïd desde los primeros días del mes de Chaoual (con dos meses de antelación), comprando los corderos para criarlos en sus granjas, ya que la ciudad era semiurbana y la actividad económica dominante era la agricultura y la ganadería.
Los niños, que esperaban con impaciencia esta gran fiesta, se reunían en las antiguas plazas de la ciudad (plaza Ahrrach, plaza de la mezquita Hadada, etc.), y cantaban a voz en grito estribillos como "Mañana es el Aïd, degollaremos a Aicha y Said", sin siquiera saber su significado exacto, a saber, que "Aicha" hace alusión a la oveja y "Said" al carnero. Durante la mañana del Aïd, los habitantes de la ciudad se ponen sus trajes tradicionales y se dirigen hacia las mezquitas o hacia las plazas especialmente dispuestas para la oración del Aïd, antes de regresar a sus casas para cumplir con el sacrificio del cordero en un ambiente de ayuda mutua y convivencia.
Tras el despiece del animal al día siguiente del Aïd, las familias de Oujda conservan el hombro derecho llamado "Yed Messaouda" (la mano de Messouda), cuya creencia popular pretende que aquel que lo come, Dios alegrará sus días durante el resto del año.

