FrançaisEnglishالعربيةDeutschEspañolNederlandsItaliano中文

Su carrito está vacío

¡La aventura le espera!

Sobre Laâyoune

El Aaiún (en árabe: العيون [Al ʿAīūn], El Aaiún o El-Ayoun, literalmente «los ojos» o «las fuentes») es una...

Noticias en Laâyoune

Siga las últimas noticias, proyectos y comunicados oficiales de su ciudad.

Noticias 17 Jul 2014 3 min de lectura

La sociedad hassani entre modernidad y costumbres ancestrales

La sociedad hassani entre modernidad y costumbres ancestrales

Hoy, las mesas ramadanescas de las familias hassani no difieren en nada de las que adornan las casas de las otras familias marroquíes de norte a sur. Además de los platos típicamente locales, delicias como la «harira», «chebakia», los dátiles, el pescado y los huevos, constituyen lo esencial de la comida del Iftar como en todas partes del Reino. A este respecto, Salka Bent Souilem, una gran conocedora de las costumbres del Sahara, indicó a la MAP que el modo de vida de las familias saharauis había cambiado debido a la urbanización, añadiendo que hoy, los platos preparados en esta región son casi los mismos que los que hacen el día a día ramadanesco de las otras regiones de Marruecos. Según Salka, la población de esta región vela también por la preservación de su cultura hassani y de su modo de vida ancestral, especialmente durante el mes sagrado, haciendo saber que la comida de ruptura del ayuno en estas regiones se compone de una sopa local, leche y dátiles, con en el centro de la mesa una jarra de leche fresca localmente llamada «zririgue», que se transmite entre los comensales de la derecha hacia la izquierda. También hizo saber que el hígado de camello cocinado al fuego de leña o en agua y sin especias, seguido de un vaso de té, constituye un componente esencial de los platos de las familias saharauis, así como «belghman», un plato dulce preparado a base de trigo cocido y molido. El mes del Ramadán presenta, no obstante, particularidades en la ciudad de Laâyoune, especialmente rituales religiosos y costumbres sociales arraigados en la historia y que resisten al desarrollo de la vida cotidiana. Así, durante este mes, las visitas familiares constituyen una ocasión para reforzar los vínculos y consolidar el espíritu de solidaridad social. Tras la oración de al-ichaa y de los taraouih, la velada se prolonga según el principio de la «nouba», cada hogar invitando, por turno, a los otros miembros de la familia a un festín. Como entretenimiento, los hombres juegan a las damas en un ambiente bonachón, mientras beben un té hecho a la manera local y discuten de diversos temas. Las mujeres, por su parte, juegan a la «sik», que se practica con la ayuda de un montón de arena en forma de joroba de camello, llamado «libra», varitas de 40 cm y guijarros.

Rituales y tradiciones. La cultura hassani se ilustra por los nombres dados a las diferentes fases del mes del Ramadán, en función de su dificultad. Así, los diez primeros días, reputados por ser soportables, son llamados «Achrayet terka» o «Achrayet rkab lkhil» (la decena de la subida de caballos), la segunda decena del mes sagrado, que supone un poco más de resistencia, es nombrada «Achrayet Afrakich» o «Achrayet rkab libil» (la decena de la subida de camellos), mientras que la última decena es llamada «Achrayet Laazayez», lo que remite al carácter duro de este periodo del mes sagrado. Hacia la llamada a la oración de Al-Maghrib, los Souks de la ciudad de Laâyoune conocen un movimiento particular, mientras que el después de al-ichaa constituye el momento fetiche de los habitantes que, atraídos por las noches frescas de la ciudad, invaden las diferentes plazas de la ciudad.

Escuchar
Tamaño: