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Sobre Bir Gandouz

Bir Guenduz es una villa del Sahara Occidental bajo control marroquí. Situada en el extremo sur, es un lugar fronterizo con...

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Noticias 27 Nov 2014 4 min de lectura

Pulso entre los importadores y la aduana en Guergarate

Pulso entre los importadores y la aduana en Guergarate

Bir Guendouz, última comuna antes del puesto de Gargarate, sede de la oficina de aduanas más cercana a la frontera con Mauritania y el África subsahariana, es una puerta de Marruecos hacia su prolongación africana.

Es en esta pequeña ciudad de 3.000 habitantes donde los importadores han mantenido varias reuniones con los representantes de la aduana para encontrar un terreno común sobre las modalidades de despacho de aduanas de las mercancías que importan de Mauritania y del África subsahariana (Mali, Senegal, etc.)

Hasta 2013, año de la llegada del actual jefe de la circunscripción de aduanas en Dajla, todo iba bien, explica uno de los importadores que ha solicitado el anonimato. Explica: «A principios de los años 2000, éramos algunos aventureros que corríamos el riesgo de comerciar con esta región. Teníamos pequeños autobuses que cargábamos en Casablanca y vendíamos la mercancía en Mauritania, en Senegal o en Mali. Con el producto de estas ventas, recargábamos desde estos países nuestros vehículos con diferentes mercancías que vendíamos en Dajla y Casablanca. Hemos continuado frecuentando este eje ampliando nuestras actividades mediante la creación de empresas y, en lugar de los pequeños autobuses, hemos adquirido una armada de camiones. Hoy, 13 empresas operan en este trayecto, con al menos seis a siete camiones para la más pequeña de estas empresas, haciendo vivir, directa o indirectamente, a 4.500 familias, desde Assa hasta Bir Guendouz. Pero desde 2013, todo fue cuestionado. La aduana comenzó imponiéndonos impuestos cada vez más elevados; en lugar de los 45.000 DH que pagábamos por camión, íbamos a pasar a 60.000 DH. Estos impuestos amenazan la existencia de nuestras 13 empresas y, por rebote, los ingresos del personal que emplean y la paz social».

Nuestra fuente añade que estos comerciantes son conocidos por su patriotismo y piden la aplicación de medidas que les permitan continuar sus actividades y mantener los empleos creados. Y se pregunta: ¿por qué no actuar contra los contrabandistas de Ceuta y Melilla que no son de ninguna aportación para las finanzas públicas? «¿Por qué se ataca a los comerciantes honestos que somos? Nosotros que luchamos contra el desempleo y cuya contribución a los ingresos públicos varía entre 2 y 3 mil millones de céntimos al mes».

Nuestro interlocutor subraya que de la supervivencia de sus empresas, la suya y la de sus colegas, depende la vida de varios miles de personas, incluyendo pequeños comerciantes, mujeres que venden sus productos en las aceras de Assa, Guelmim, Smara o El Aaiún, los restauradores que se han instalado a lo largo de este eje hasta la frontera con Mauritania, los gasolineros en las estaciones de servicio, etc. Por ello, piden una intervención Real, no para exonerar sus mercancías, sino para aligerar los impuestos y los procedimientos a los que están sometidos.

El jefe de la circunscripción aduanera de Dajla nos indicó que al principio de las actividades de estos comerciantes, los servicios de aduanas en el puesto fronterizo de Gargarate no estaban equipados y que el modelo de tasación aplicado era el T6 bis, que se aplica a los pasajeros en los aeropuertos y cuyo valor de la mercancía era menor. Así, la tarifa plana de 7.000 DH que se les aplicaba aumentó a medida que se instalaban las aduanas en este puesto. Hoy, que estos servicios disponen de los medios humanos y materiales necesarios y tras el estudio que realizó durante su nombramiento al frente de esta circunscripción, sugirió a la dirección general la aplicación del reglamento en vigor en toda la extensión del territorio. «No es lógico que un comerciante de Casablanca pueda competir con su colega de Dajla en un producto que le cuesta 4 veces más caro, debido a los impuestos que paga», precisa, recordando haber «procedido a una aplicación progresiva de estos derechos para llevarlos a una tarifa plana de 100.000 DH por camión, tasa que conocerá otros aumentos».

Tales son las palabras del jefe de la circunscripción aduanera o CC, como se le llama aquí. Los comerciantes, por su parte, sostienen que este CC, que debería jubilarse el próximo mes de febrero, asesta un golpe fatal a las actividades del puesto fronterizo de Gargarate. Afirman que el gobernador les confirmó que esta zona, puerta de Marruecos, debe estar operativa las 24 horas del día y que hará todo lo posible para fomentar allí actividades sin interrupción. Precisan también que están dispuestos a duplicar sus capacidades de transporte, pero que no pueden correr ese riesgo mientras las condiciones de despacho de aduanas sigan siendo inciertas.

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