Noticias
27 Apr 2013
5 min de lectura
Los viajeros de la ONCF se arman de paciencia
Una mañana de invierno, en la estación de Rabat Agdal. Naima baja del coche tras haber besado a sus hijos y a su marido. Acelera el paso y se dirige a la estación. El día es gris y lluvioso. En el andén, decenas de viajeros esperan de pie. Algunos escrutan el horizonte en una espera febril, otros van y vienen, ya que la operadora ha anunciado un retraso de veinticinco minutos. Su número aumenta dado que los otros horarios han sido desplazados. Esto parece contrariar al máximo a nuestra joven, y sin embargo, se ha acostumbrado desde hace dos años. De repente, su rostro se ilumina al ver a una conocida y se dirige hacia ella: «El día empieza bien, otro retraso», le dice a modo de saludo. «La cita que tengo hoy es de la mayor importancia». Sin duda, puesto que es responsable en una multinacional. «Cada día que Dios manda, empiezo la jornada con un nudo en el estómago», añade.Saludos, besos…
Continúa leyendo con una cuenta
Crea una cuenta gratuita o inicia sesión para leer el artículo completo.
