Entre la India, Irán y Azerbaiyán, los asistentes al festival no tenÃan más que elegir durante la segunda jornada del Festival de las Músicas Sagradas del Mundo.
El público que vino a asistir a los conciertos destacados de la segunda jornada del Festival de Fez de las Músicas Sagradas del Mundo parecÃa hechizado. En efecto, reinaba un ambiente «mÃstico» en el JardÃn Jnan Sbil donde tuvieron lugar dos espectáculos. Primero, el jardÃn acogió a una de las estrellas de la música clásica persa, la iranà Sahar Mohammadi. Con su voz noble e incisiva, transportó al público bajo otros cielos donde las mujeres interpretaban el gran repertorio del sistema musical radif. Animada por su vocación y rica en su herencia, Sahar privilegia la emoción auténtica. Una emoción sentida y compartida por el público que vino especialmente para escucharla cantar y maravillarse de su talento. Siempre en Jnan Sbil, un conjunto de jóvenes mujeres venidas de Azerbaiyán conquistó al público con su interpretación del instrumento Qanun. Vestidas con sus trajes tradicionales, las Ingie destacaron en la interpretación colectiva representando dignamente la tradición azerà de Bakú y la riqueza de este patrimonio donde se mezclan elementos turcos, persas y caucásicos.
Otro escenario, ambiente «casi» similar. Mientras que algunos fans de la música popular india estaban más o menos decepcionados, los amantes de la música «clásica» se deleitaron en Bab al Makina, asistiendo a Durbar. Es un espectáculo creado especialmente para la 22.ª edición del Festival de Fez de las Músicas Sagradas del Mundo y que reunió a quince solistas y percusionistas clásicos indios, cantantes del Rajastán y bailarinas de kathak. Una mezcla de sonidos, voces y coreografÃas que recuerda el tiempo en que los prestigiosos músicos y artesanos exhibÃan su arte, sus gestos, su saber musical y su maestrÃa ante los Nababs mogoles. Para representar mejor este arte ancestral, los más grandes cantantes y músicos de la India se desafiaron en el escenario en una justa musical cautivadora.
La magia operó bien durante el espectáculo de apertura de esta 22.ª edición. Diferentes artistas se sucedieron en el escenario paralelamente a las historias contadas por Sherezade, interpretada por la actriz marroquà Nadia Kounda. Regreso sobre esta manifestación artÃstica, con su director de escena y director artÃstico del festival, Alain Weber.
Le Matin: Háblenos del espectáculo de apertura «Un cielo lleno de estrellas»? Alain Weber: La idea era crear un sueño. Un cielo lleno de estrellas hace referencia a esas mujeres que marcaron la historia por la poesÃa, la música, lo sagrado, la religión… es una manera de rendirles homenaje. Es por eso que pensamos en crear una especie de cuento para niños donde Sherezade encuentra a su hermana pequeña Dunyazad (encarnada por la joven marroquà Dikra Al Kalaï). Porque a menudo olvidamos que en el cuento de Las mil y una noches, Sherezade cuenta primero historias a su hermana pequeña. Por tanto, el objetivo era crear un cuento con muchas historias, pero sobre todo poner de relieve a muchas artistas mujeres que tienen voces muy bellas.
¿Cuáles son las dificultades que encontró al preparar el espectáculo? Es un espectáculo que preparamos durante seis meses, incluso un año. Por tanto, la primera dificultad fue el trabajo a realizar: encontrar la orquesta, realizar el mapping, buscar a los artistas… reunir todos estos elementos requiere mucho tiempo. Pero el verdadero desafÃo al que nos enfrentamos fue el clima. Los trastornos climáticos de las últimas semanas nos impidieron seguir el programa de ensayo como se debe. Resultado, ensayamos durante cinco o seis dÃas, mientras que normalmente para producciones asÃ, se ensaya durante al menos dos semanas. Afortunadamente, gracias al trabajo de los artistas y a la «sabidurÃa femenina», pudimos obtener un bello resultado.
Nadia Kounda ya habÃa interpretado el papel de Sherezade en la televisión. ¿La seleccionó por esta razón o de manera fortuita? Ya debo señalar que hice la selección de todas las artistas con la idea de que Oriente, Marruecos, pero también las diferentes religiones, estuvieran representadas en este espectáculo, que hubiera una real diversidad cultural. Respecto al personaje de Sherezade, habÃa visto a Nadia en una de las primeras pelÃculas en las que habÃa actuado «L’amante du Rif», pero no la habÃa visto en la telenovela donde habÃa interpretado a Sherezade, asà que es una pura coincidencia. La elegà porque buscaba una joven actriz, guapa por supuesto y sobre todo que tuviera una buena articulación. Porque el problema que encontramos en Bab al Makina es a menudo acústico y por tanto el público a veces tiene dificultades para entender lo que el artista cuenta. Con Nadia, las palabras eran muy claras.
¿Cómo gestionó un equipo tan multicultural? El equipo se armonizó solo (risas). Debo decir que todo salió muy bien. La sabidurÃa y la paz que reinaron, a pesar de las dificultades encontradas durante los ensayos. Creo que esto se debe al hecho de que a pesar de las diferencias culturales o religiosas, estas mujeres tienen muchos puntos en común, además son artistas y por tanto abiertas a la comunicación. Y luego, debo confesar que tuve la suerte de no haberme enfrentado a problemas de ego. Cada una de las mujeres artistas respetó su timing.

