De los cuales 17 342 hogares en zona urbana y 0 en zona rural.
Fez, conocida históricamente como Fez el-Bali, es una de las ciudades más emblemáticas de Marruecos. Fundada por Idris I en la orilla derecha del río Fez, la ciudad ha sido históricamente un punto de encuentro entre las poblaciones locales y los refugiados andalusíes. Como una de las cuatro ciudades imperiales del país, junto a Marrakech, Mequinez y Rabat, Fez ostenta el título de capital espiritual y cultural de Marruecos. Su medina, la más grande del mundo, es un modelo ejemplar de ciudad oriental y se encuentra bajo la protección de la UNESCO.
La importancia histórica de Fez trasciende las fronteras de Marruecos. Durante siglos, fue un centro neurálgico de la civilización árabe-musulmana, situándose al nivel de ciudades como Damasco, Bagdad, Córdoba y Granada. Según la leyenda, el nombre de la ciudad proviene del descubrimiento de un pico (fās en árabe) durante la colocación de sus primeros cimientos.
La ciudad es considerada por los sufíes como un santuario, a menudo denominada la Zaouïa. La figura de su fundador y santo patrón, Moulay Idriss, sigue siendo central en la identidad de la ciudad, siendo el destino tradicional de hospitalidad para los viajeros. Entre sus monumentos más destacados se encuentran:
La identidad de Fez está intrínsecamente ligada a su artesanía. El azul profundo de sus cerámicas es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad, representando una tradición que ha perdurado a través de los siglos. La ciudad ha sido, y sigue siendo, un centro de intercambios intelectuales y artísticos, manteniendo viva la esencia de su pasado esplendor.
Fez es una ciudad que requiere tiempo para ser descubierta. Su estructura urbana, caracterizada por la gran medina, invita a perderse entre sus callejuelas para comprender la complejidad de su diseño. Como centro turístico de primer orden, la ciudad ofrece una amplia infraestructura para los visitantes, incluyendo una gran variedad de alojamientos que permiten experimentar la hospitalidad tradicional marroquí. La ciudad se encuentra en la región de Fès-Meknès y sigue siendo un destino esencial para quienes buscan profundizar en la historia y la espiritualidad del Reino de Marruecos.