Mequinez, conocida en árabe como Maknâs, es una de las ciudades más grandes y significativas de Marruecos. Su nombre proviene de la tribu bereber Meknassa, fundadora de este asentamiento estratégico. Situada en el norte del país, la ciudad desempeña un papel fundamental en la identidad nacional al ser una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Fez, Marrakech y Rabat.
La ciudad se encuentra estratégicamente ubicada en la región de Fès-Meknès. Su posición geográfica facilita el acceso a otros puntos clave del país, situándose a unos 150 km al este de la capital, Rabat, y a solo 60 km al oeste de Fez. Esta ubicación la convierte en un punto de paso esencial para quienes recorren el norte marroquí.
El esplendor de Mequinez alcanzó su punto álgido durante el reinado del sultán Moulay Ismaïl (1672-1727), periodo en el cual la ciudad fue designada capital de Marruecos. Este legado histórico es visible en su arquitectura monumental y su trazado urbano. En reconocimiento a su valor universal excepcional, la ciudad histórica de Mequinez fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, consolidándose como un destino imprescindible para los amantes de la historia y la cultura magrebí.
Con una población de 551.503 habitantes según los datos de 2024, Mequinez es un centro urbano vibrante que combina la tradición con la vida contemporánea. La ciudad sirve como un núcleo administrativo y comercial vital para la región, manteniendo vivas sus tradiciones artesanales y su identidad cultural única, que se refleja en sus mercados, su gastronomía y la hospitalidad de sus habitantes.
Para los visitantes, Mequinez ofrece una experiencia auténtica alejada de las rutas más masificadas. La ciudad es ideal para explorar a pie, permitiendo descubrir los detalles de su arquitectura imperial y la atmósfera de sus barrios históricos. Se recomienda dedicar tiempo suficiente para recorrer sus murallas y monumentos, que narran siglos de historia marroquí. La infraestructura local permite una estancia cómoda, con diversas opciones de alojamiento que facilitan la exploración de los alrededores, incluyendo la proximidad con la ciudad de Fez, lo que permite combinar ambas visitas en un mismo itinerario cultural.