Incursión, agresión, robo, rotura de cristales, ataque con arma blanca, vandalismo, pero también acoso sexual, drogas, vagabundeo, alcohol… Las historias de violencia perpetradas contra los profesores, los alumnos y los bienes escolares en Agadir ocupan cada vez más los espacios mediáticos, situando de nuevo en primer plano el binomio seguridad-inseguridad en los centros escolares y en sus entornos inmediatos. Las denuncias registradas en los servicios de policía, gendarmería y autoridades locales dejan perplejo ante los comportamientos agresivos de los asaltantes y sus claras intenciones de dañar y reincidir cuando las persecuciones no son severas. Más grave aún, los actos de violencia registrados contra los profesores son prácticamente diarios. En los centros de la periferia (Aourir, Anza, Drarga, Tikiouine, Ben Sargaou) pero también, y bajo todas las formas, en los centros del centro de la ciudad (institutos Abdelkrim Khattabi, Zarktouni, Lalla Marième, Youssef Ben Tachafine…). «Ahora», nos dice esta profesora, «nos agreden hasta en nuestra clase». En un colegio nuevo, flamante, que acaba de abrir sus puertas esta temporada en un barrio conocido por ser difícil en Tikiouine, y mientras continuaba la operación de inscripción de los alumnos, el director se dio cuenta de que todos los grifos habían sido robados. Tuvo que intervenir para recuperar las hojas de ventana que un joven se disponía a llevarse. Durante las vacaciones, los casos de robos en escuelas son numerosos… Las formas de violencia contra las escuelas son características de una crisis profunda de la sociedad frente a este núcleo de la educación, y varían entre los perjuicios físicos contra los intervinientes directos de la operación (alumnos, profesores, miembros de la administración) y contra los símbolos de la educación (centros escolares, equipamientos, representaciones, realizaciones…). Las formas de violencia son igualmente significativas de una crisis de identidad y de pertenencia a un entorno al que se hace responsable de los fracasos personales en la sociedad, o «castigado» porque es inaccesible por razones socioeconómicas. La inseguridad, que era patrimonio de los centros escolares de las periferias o en las zonas de riesgo, se manifiesta actualmente en todas sus formas. Las modernas (acoso sexual, drogas, alcohol…) en los centros de los barrios más elegantes de Agadir, augurando así una preocupante expansión del fenómeno, ante la ausencia de una cobertura eficaz de las autoridades policiales que, por otra parte, están bajo mínimos para cubrir a tiempo todas las unidades escolares. Como signo de contagio, el fenómeno ha llegado a las escuelas en los medios rurales más recónditos. Los informes de los directores mencionan regularmente daños en los bienes escolares por parte de, algo nuevo, los jóvenes del pueblo. Se han presentado decenas de denuncias ante los puestos de policía, fiscales generales, autoridades locales, gendarmerías y el fenómeno no hace más que empeorar. El impacto del fenómeno y su recrudecimiento han hecho reaccionar a las instancias de la wilaya de la región Souss-Massa-Draâ, que ha lanzado, en estrecha colaboración con la AREF-SMD, un plan de emergencia, ¡otro más!, de seguridad esta vez.
El principio consiste en hacer intervenir a todos los actores: pedagógicos, económicos, logísticos, de seguridad… para elaborar una hoja de ruta que una los esfuerzos realizados para salir con una visión eficaz y luchar contra la violencia en los centros escolares y permitir a los profesores concentrarse en su misión pedagógica, y a los alumnos seguir serenamente sus clases.
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Noticias 15 Dec 2008 3 min de lectura
Recrudecimiento de la violencia escolar

