Lo menos que se puede decir y según numerosos testimonios, los problemas del transporte público son preocupantes: autobuses en «mal estado», larga espera, sobrecarga, atasco a nivel de ciertas líneas, comportamientos descorteses de ciertos controladores y conductores...
¿Cómo poner entonces fin a la anarquía que reina en ciertos autobuses y evitar los inconvenientes diarios a los ciudadanos que son numerosos en tomar el autobús por necesidad? Según una estudiante en Mohammedia, «el transporte urbano es un sector minado por múltiples problemas porque las sociedades delegantes privilegian la ganancia en detrimento del confort y de la seguridad de los pasajeros». En efecto, el pliego de condiciones no es respetado. «Una reorganización del sector es necesaria.
El transporte público debe ser eficiente y adaptado a las exigencias actuales. Conviene aumentar el número de autobuses, dar servicio a las zonas rurales y sobre todo preocuparse por la calidad de los servicios», explica un responsable comunal. Para este habitual del transporte público, «el transporte urbano es un sector vital que debe ser tomado en serio. La política de transportes debe responder a las necesidades de la población y debe ser reflexionada para una mejor movilidad urbana y sostenible con una garantía de seguridad. Ni siquiera se sabe si las personas en sobrecarga están cubiertas por el seguro en caso de accidentes».
El otro problema no es de los menores, es la ausencia de refugios y de paradas obligatorias, lo que se repercute en los pasajeros. En materia de política de transporte, conviene conjugar los esfuerzos para remediar la actual situación que favorece el transporte público informal, y esto, a pesar de los riesgos incurridos. «Los controles deben extenderse al respeto del código de la carretera y a los problemas ligados a la explotación de las líneas», subraya un responsable comunal. En efecto, sobre las líneas otorgadas, solo algunas son operativas, las otras son abandonadas. Los operadores ponen el paquete sobre las líneas rentables y desertan aquellas juzgadas deficitarias.
A título de ejemplo, las líneas n° 1 y n° 2 que aseguran el transporte sobre varios kilómetros son rentables al igual que las líneas 905, 906 y 914. Por contra, las líneas que dan servicio a las comunas rurales Chellalat, Sidi Moussa Ben Ali y Sidi Moussa Al Majdoub son abandonadas.
No obstante, más de 60.000 habitantes no son atendidos por los autobuses. Los usuarios se refugian entonces en los grandes taxis o los «khattafas» (transporte clandestino).
Opinión de los profesionales
Según los profesionales del sector del transporte en Mohammedia, la problemática del transporte urbano requiere una puesta a nivel que sigue siendo tributaria de acciones concretas susceptibles de colmar los disfuncionamientos. Se trata del respeto del pliego de condiciones y de la construcción de una estación de autobuses adaptada al flujo importante de los medios de transporte y de los viajeros. Conviene en el mismo orden de ideas arreglar los problemas ligados a la infraestructura. El estado de ciertas carreteras es defectuoso. Todos estos efectos conjugados demuestran la complejidad de la situación y la necesidad de un plan de movilidad adaptado.
-* Aumentar el número de autobuses y de líneas.
-* Construir refugios y prever paradas.
-* Proceder a un control riguroso y castigar los excesos.

