Noticias
21 May 2012
4 min de lectura
Los sobresaltos de una riqueza artesanal
Conocida por su calidad y su atractivo indiscutibles, la alfombra de Rabat, antaño apreciada y bien vendida, lucha hoy en día por hacer realizar a sus comerciantes cifras importantes. Competencia, escasez de turistas, crisis... los vendedores entrevistados gritan su hartazgo.
Rabat. Rue des Consuls. Es mediodía. Puestos de tamaños diversos están esparcidos a ambos lados de esta calle histórica parcialmente penetrada por los rayos del sol. Objetos multicolores saltan a la vista: chilabas, alfarería, babuchas, etc., pero lo que atrae la atención son las alfombras.Extendidas antaño en el mismo suelo, estas alfombras están cuidadosamente guardadas en el interior de los puestos debido a las obras de reacondicionamiento de la calle. Dentro de una tienda, el olor a polvo llena la atmósfera. Una situación seguramente debida al tiempo que han permanecido muchas alfombras sin ser vendidas.«La venta de alfombras ya no funciona como antes. La actividad va de mal en peor. Hoy, me cuesta vender una pieza al día como era costumbre», se lamenta Noureddine, un vendedor de 49 años presente en el lugar desde 1993. Bien instalado en su bazar esperando al cliente raro, este come…
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