Rabat, conocida en árabe como ar-Ribat, es la capital administrativa y política del Reino de Marruecos. Con una población de 509.916 habitantes según datos de 2024, se posiciona como la segunda aglomeración urbana más grande del país, solo superada por Casablanca. Situada estratégicamente en el litoral atlántico, la ciudad destaca por su equilibrio entre la preservación de su legado histórico y su papel como centro neurálgico del país.
La ciudad se asienta en la orilla izquierda de la desembocadura del río Bouregreg. Esta ubicación geográfica la vincula estrechamente con la ciudad de Salé, situada en la orilla opuesta. Debido a esta proximidad física y a su historia compartida, ambas localidades son frecuentemente denominadas como ciudades gemelas. El paisaje urbano está marcado por la presencia del océano Atlántico, que influye tanto en el clima como en la disposición de sus espacios públicos y murallas defensivas.
La fundación de Rabat se remonta al año 1150, cuando los almohades establecieron una ciudadela, una mezquita y una residencia real. El sitio fue concebido originalmente como un ribat, es decir, una fortaleza militar. Su nombre actual deriva de Ribat Al Fath, que significa «el Campamento de la Victoria».
El desarrollo de la ciudad fue impulsado significativamente por Ya'qub al-Mansūr, nieto de Al-Mūmin, quien amplió la infraestructura urbana y rodeó el asentamiento con imponentes murallas. Durante este periodo, Rabat sirvió como base estratégica para las expediciones almohades hacia Andalucía.
Tras el año 1269, con el ascenso de los meriníes y la elección de Fez como capital, Rabat experimentó un periodo de declive. El explorador morisco Hassan al-Wazzan documentó que, para el año 1515, la ciudad apenas contaba con 100 casas habitadas. Sin embargo, el destino de la ciudad cambió drásticamente en 1609, cuando el decreto de expulsión de Felipe III provocó la llegada de 13.000 moriscos. Este flujo migratorio revitalizó la ciudad, marcando el inicio de una nueva etapa en su desarrollo social y arquitectónico.
Entre los elementos más destacados del patrimonio rabatí se encuentra la Kasbah de los Oudayas, el núcleo original de la ciudad almohade. Este recinto amurallado sigue siendo un testimonio vivo de la arquitectura defensiva y residencial de la época. La ciudad ofrece una experiencia cultural profunda, donde los visitantes pueden explorar la evolución de la arquitectura marroquí desde sus cimientos medievales hasta la actualidad.
Rabat es una ciudad que invita a ser recorrida a pie, especialmente en las zonas históricas cercanas al río Bouregreg. La conectividad con Salé es constante, facilitando el tránsito entre ambas orillas. Como capital, la ciudad cuenta con una infraestructura completa que incluye una amplia oferta de alojamientos, con cerca de 80 establecimientos registrados, y una vida urbana dinámica que refleja la diversidad de la sociedad marroquí contemporánea.