Fue en 2002 cuando la carta comunal consagró el sistema de la unidad de la ciudad. La idea era poner en marcha nuevas instancias de gestión, a saber, un Consejo de la ciudad que ejerce todas las responsabilidades municipales junto a los consejos de distrito como unidades sectoriales encargadas especialmente de la gestión de los asuntos de proximidad frente a los ciudadanos.
En aquella época, la reforma de la unicidad de la ciudad se asignó varios objetivos, todos ambiciosos. Su principio director buscaba especialmente poner fin a los disfuncionamientos de la gestión local, a través de la mejora del sistema de la gobernanza local, la promoción del desarrollo sostenible, la racionalización de los recursos financieros y la valorización del capital humano. En vísperas de los próximos plazos comunales, la evaluación de esta experiencia es más bien negativa. «La experiencia de la unidad de la ciudad no ha podido alcanzar sus objetivos. Particularmente en lo que concierne a la demarcación entre los poderes de los consejos de la ciudad y del distrito», un diagnóstico hecho durante la conferencia organizada por el consejo del distrito de Agdal-Hay Riad el viernes pasado. Organizada bajo el tema «Unidad de la ciudad: realidades y perspectivas», el encuentro tenía por objetivo entablar el debate entre los responsables locales, los elegidos, los universitarios y los ciudadanos sobre esta cuestión. Así, Mohamed Reda Benkhaldoun, presidente del consejo del distrito Agdal-Hay Riad, fue más que claro: «El sufrimiento, tal es la realidad de lo que vivimos en el seno del consejo del distrito». Según él, el consejo del distrito se enfrenta a problemas mayores. «Estamos llamados a ofrecer los mismos servicios a los ciudadanos, pero según el antiguo sistema de la comuna urbana.
Es decir, en el mismo ámbito territorial y para una población que ha crecido», explicó. Se trata ahí de uno de los engranajes creados por la carta comunal que implantó los distritos en la misma zona geográfica que las antiguas comunas surgidas del antiguo sistema de 1976. El estatuto jurídico del consejo de distrito decretado por la ley constituye, de hecho, una de estas problemáticas.
El artículo 101 de la carta comunal dispone que las atribuciones del consejo de distrito se ejercen por cuenta y bajo la responsabilidad y el control del consejo comunal, entre otras, el examen y el voto de la cuenta de gastos sobre dotaciones y de la cuenta administrativa del distrito, así como las propuestas de inversión que deben ser sometidas a la decisión del consejo comunal. En efecto, en la gestión de los asuntos de proximidad - su misión principal - el consejo del distrito no podría emitir más que opiniones sobre las cuestiones que dependen de su ámbito territorial.
A esto se añaden propuestas y sugerencias relacionadas con los asuntos del distrito. Atribuciones que limitan, en la práctica, y por medio de la ley, las iniciativas que querría tomar el presidente de dicho consejo. Para probar esta realidad, Mohamed Reda Benkheldoun lanzó una bomba ante toda la asistencia. «No disponemos de ordenadores para trabajar. Para ello, eludimos la ley. Alquilamos los PC con una opción de compra para tener donaciones». El Sr. Benkheldoun quiso poner el acento en los medios financieros concedidos al consejo del distrito para llevar a cabo sus acciones. Ahí también, las cosas no alegran a este parlamentario del PJD. «Al igual que todos los distritos, no disponemos de un presupuesto, sino de simples dotaciones para la gestión de los asuntos de proximidad».
Según el texto de la ley, «los ingresos de funcionamiento de los que dispone el consejo de distrito están constituidos, a título exclusivo, por una dotación global atribuida para el ejercicio de las competencias conferidas al distrito por la presente ley. La dotación global constituye un gasto obligatorio para la comuna. El monto total de la dotación global destinada a los distritos es fijado por el consejo comunal». Sobre este apartado, Reda Benkheldoun preconiza, además de la creación de un presupuesto anexo, la puesta en marcha de un programa contractual para aumentar los recursos financieros.
Algunas soluciones
Para hacer frente a las diferentes problemáticas y promover el papel de los distritos, Mohamed Reda Benkhaldoun ve en el refuerzo de las atribuciones del presidente del consejo de distrito, sobre todo las referentes a sus relaciones con su personal y el poder de concluir asociaciones, una salida. Entre las propuestas del Sr. Benkhaldoun, figura también la necesidad de establecer un equilibrio entre el consejo de la ciudad y el distrito.
La idea es poner fin a las superposiciones de las prerrogativas. Además, este diputado no ha descartado la opción del retorno al antiguo sistema, el de las comunas urbanas, dejando de lado los distritos.

