El aparato que despega sin ninguna gota de combustible, sobrevolaba en la tarde el futuro sitio de la primera central del complejo solar de Ouarzazate, donde está implantada una de las mayores estaciones termosolares del mundo.
Fuerte de un plan solar ambicioso, lanzado en 2009 bajo el impulso de S.M. el Rey Mohammed VI, Marruecos ambiciona construir, de aquí a 2020, cinco parques solares que permitan evitar la emisión, a término, de 3,7 millones de toneladas de CO2. Se trata de una estrategia a medio y largo plazo cuya principal componente es el Plan nacional marroquí para la energía solar, que apuesta por la producción de 2 000 Megavatios (MW) de aquí a 2020. Permitirá también a Marruecos honrar los compromisos asumidos durante las dos cumbres de las Naciones Unidas sobre el clima y en el marco de la Unión por el Mediterráneo. La central de Ouarzazate cubrirá, a término,
3 040 hectáreas, en una zona desértica a unos 9 km de la ciudad. Su producción debe alcanzar los 500 MW. La primera fase abre la vía a la realización de una producción de 160 MW, evitando en consecuencia la emisión de 240 000 toneladas de CO2. En noviembre de 2011, el Banco Mundial concedió a Marruecos un préstamo de 297 millones de dólares, es decir el equivalente a 2,4 mil millones de DH, para el desarrollo de la primera fase del proyecto de central solar en Ouarzazate. La Agencia francesa de desarrollo contribuyó, en julio del mismo año, a la financiación de esta obra estructurante, acompañada de una subvención de 300 000 euros (3,4 millones de dirhams). Estas financiaciones reflejan la importancia de este proyecto nacional de envergadura, cuya ceremonia de presentación había sido presidida por S.M. el Rey el 2 de noviembre de 2009, en presencia especialmente de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
La puesta en marcha del proyecto está supervisada por la Agencia marroquí para la energía solar (Moroccan Agency for Solar Energy).
Cinco sitios han sido identificados para el lanzamiento de este proyecto, que se inscribe en el marco de la estrategia energética trazada de conformidad con las Altas directrices del Soberano. Además de Ouarzazate, se trata de los sitios de Ain Bni Mathar, Foum Al Oued, Boujdour y Sebkhat Tah.
El 6 de junio, el avión experimental había aterrizado en el aeropuerto de Rabat-Salé, al término de su primer vuelo intercontinental de Suiza hacia Marruecos, es decir una distancia de 2 500 km sin combustible. Provenía de Madrid donde hizo una escala técnica. «Solar Impulse está feliz de asociarse a los esfuerzos de MASEN para mostrar que es posible disminuir la dependencia de las energías fósiles», había declarado entonces el fundador y copiloto de Solar Impulse, Bertrand Piccard. Solar Impulse es el primer avión concebido para volar de día y de noche sin combustible ni emisiones contaminantes, gracias a la energía solar. Se trata para este aparato, que debe dirigirse hacia Ouarzazate de su periplo más largo, tras un viaje inaugural a Bruselas y luego París el año pasado.
Para alcanzar su destino, el aparato pilotado, en relevo por André Borschberg y Bertrand Piccard, sobrevoló los Pirineos y el Mediterráneo.
Los promotores de Solar Impulse habían anunciado, a finales del pasado marzo, que este viaje coincidiría con el lanzamiento de la construcción en Ouarzazate de la mayor central termosolar jamás realizada hasta la fecha.
Siete años de trabajo fueron necesarios a un equipo de 70 personas y de 80 socios para construir este avión de fibra de carbono, de una envergadura de un Airbus A340
(63,4 m) y del peso de un coche familiar medio (1 600 kg).
Interés concedido por el Reino a las energías limpias
El plan solar marroquí, lanzado en 2009, pretende reducir la dependencia energética y las emisiones de CO2 y realizar una integración regional Norte/Sur, mientras el mundo hace frente a catástrofes debidas a una utilización irracional de las energías fósiles. Este plan muestra en filigrana el interés concedido por el Reino a las energías limpias, que constituyen de ahora en adelante una palanca de desarrollo sostenible, y prevé aumentar la parte de las energías renovables en la capacidad total de producción de electricidad del país al 42% en 2020. Además de la central que se extiende sobre una superficie de 460 ha y podrá tener una capacidad de 160 MW, Marruecos cuenta con realizar otros proyectos similares en Ain Béni Mathar, Foum Loued, Boujdour y Sebkat Tah, con el objetivo de responder a las necesidades energéticas del país, de producir la electricidad al mejor coste y de crear puestos de empleo. Dedicado a las tecnologías termosolares de captadores cilindro-parabólicos con almacenamiento térmico, el proyecto de la central de Ouarzazate pondrá en servicio 500 MW al horizonte 2015.
El proyecto de esta central fue acogido favorablemente por la comunidad internacional. En efecto, el presidente del grupo del Banco Mundial había indicado que esta institución de Bretton Woods está orgullosa de aportar la financiación necesaria a la realización de esta inversión de gran envergadura.
Dicho proyecto que confirma el compromiso de Marruecos a favor de un crecimiento de baja intensidad de carbono, podrá demostrar el enorme potencial de la energía solar en los países de Oriente Medio y de África del Norte, había dicho.
Es un proyecto pionero que muestra bien que las tecnologías limpias que promovemos con Solar Impulse tienen su lugar en la vida de todos los días, había dicho Bertrand Piccard, piloto e iniciador del proyecto de la cabina.

