¿Se ha dotado la ciudad de Mohammedia de una estrategia innovadora al privilegiar un desarrollo sostenible humanizado? Lo menos que se puede decir es que se han llevado a cabo acciones para instaurar una cultura medioambiental y perpetuar la tradición de una ciudad renombrada por su verdor, sus playas, sus palmeras y sus flores, con el fin de situar su desarrollo sostenible y su componente medioambiental como prioridad.
Ciudad con una fuerte concentración industrial, Mohammedia se esfuerza por atenuar los efectos de la contaminación multiplicando la creación de espacios verdes. En este sentido, la comuna urbana ha programado una operación de reordenación y mantenimiento de estos espacios, mediante la movilización de un presupuesto de cerca de 1,44 millones de dÃrhams para la rehabilitación del parque Al-Qods (Hassania) y el de la plaza Sidi Moussa. Los trabajos incluirán el revestimiento del suelo con adoquines autoblocantes y «Bejmat» (una especie de azulejo de terracota), la instalación y equipamiento del sistema de riego, la plantación de árboles y arbustos, la poda de árboles y palmeras existentes, la siembra de césped, etc.
En el mismo registro, se han realizado trabajos de acondicionamiento inherentes al alumbrado público (parques, jardines y plazas), especialmente en los jardines de la plaza Mali, de Errachidia III, de Wafa, de la TenerÃa y de la plaza Sidi Moussa, todo ello con un presupuesto de cerca de 900.000 dÃrhams.
«Estos esfuerzos no serÃan suficientes. Lo más importante sigue siendo la implicación de los industriales, las asociaciones y los ciudadanos en la revalorización del patrimonio vegetal y medioambiental de la ciudad, factor ineludible del desarrollo sostenible», subraya este actor asociativo.
En este sentido, el acondicionamiento de ciertos espacios verdes es una iniciativa loable; sin embargo, para una mayor eficacia, debe extenderse a otros espacios verdes de la ciudad.
«¿Cómo se puede permanecer insensible e indiferente ante el estado actual del famoso Parque Mesbahiat, hoy abandonado?», se pregunta esta profesora. Y añade: «La mejora de los espacios verdes de Mohammedia debe inscribirse en una lÃnea de orientación destinada a instaurar un desarrollo equilibrado de la ciudad para devolverle su imagen de ciudad de las flores y del verdor. ¿Se ha olvidado que nuestra salud depende de nuestro entorno? Es, por tanto, imperativo rehabilitar los antiguos espacios verdes de la ciudad y desarrollar una cultura de preservación del medio ambiente para responder a los retos ecológicos». El parque Mesbahiat se extendÃa sobre 12 hectáreas y el conjunto de sus equipamientos es irrecuperable, al menos lo que queda de él. En cuanto al parque de La Colline, sigue degradándose en la indiferencia total.
A esto se añade, evidentemente, el déficit de espacios verdes en ciertos barrios populares y periféricos, asà como en las nuevas urbanizaciones.
Peor aún, el auge de las zonas urbanas e industriales acentúa los vertidos contaminantes con todo lo que ello conlleva como riesgo para la salud. Es, por tanto, imperativo aumentar la superficie de los espacios verdes para atenuar los problemas ecológicos, las amenazas que pesan sobre el medio natural y el impacto de las actividades industriales. Los servicios concernidos deben ocuparse de este aspecto y llevar a cabo una polÃtica de acondicionamiento reflexiva. Por su parte, los ciudadanos deben ser conscientes de la importancia de los espacios verdes y romper con ciertos comportamientos nocivos para el medio ambiente.
La zona húmeda en pérdidaEl parque natural ecológico que debÃa instalarse en la zona húmeda nunca vio la luz. Espacio de transición entre la tierra y el agua, este patrimonio natural excepcional, inscrito en 2005 en la lista Ramsar, sigue siendo uno de los medios más amenazados debido a numerosos factores. Como recordatorio, la convención de Ramsar, oficialmente llamada Convención relativa a las zonas húmedas de importancia internacional, particularmente como hábitats de aves acuáticas, es un tratado internacional adoptado el 2 de febrero de 1971 para la conservación y el uso sostenible de las zonas húmedas, que busca frenar su degradación o desaparición, reconociendo sus funciones ecológicas asà como su valor económico, cultural, cientÃfico y recreativo. La zona húmeda de Mohammedia, que se extendÃa sobre 500 hectáreas, hoy solo cubre 200 hectáreas. Por las numerosas funciones vitales que cumple, debe beneficiarse de una atención particular. Conviene, por tanto, elaborar un plan de gestión sostenible que tenga en cuenta el principio de conciliación entre la puesta en valor y la protección de los recursos naturales de este sitio.

