Bettina Schabus y Monika Spoettl son dos j贸venes austriacas que han permanecido durante seis meses en Matmata, un peque帽o pueblo en la intersecci贸n de Taza y Fez. Acaban de regresar a sus hogares a principios de abril, despu茅s de haber aprendido a vivir con la gente modesta de la aldea. Eso no es todo; como saben perfectamente que la vida comunitaria se construye sobre la base de dos verbos: dar y recibir, estas dos voluntarias han impartido gratuitamente, de lunes a jueves, clases de inform谩tica y apoyo en lengua inglesa para las j贸venes de Matmata. La mayor parte de su fin de semana se reserv贸 a la creatividad: pintura, clases de guitarra y sesiones de debate sobre diferentes temas que interesan a los j贸venes.
Este voluntariado individual, fuera de cualquier organizaci贸n o asociaci贸n, ha permitido a las dos austriacas y a las 18 chicas marroqu铆es que se beneficiaron de sus clases conocerse y mantener un di谩logo que ciertamente no terminar谩 con su partida. Por su seriedad y esp铆ritu abierto, los aldeanos de Matmata las han "adoptado" positivamente. El reconocimiento de los servicios que prestaron a las chicas de este pueblo se manifest贸 en su perfecta integraci贸n en la aldea y el respeto que las familias y los j贸venes les mostraron durante su estancia en Matmata, en casa de su familia de acogida, los Lechhab.
Por su parte, Bettina y Monika se involucraron y mostraron una apertura de esp铆ritu notable para conocer la cultura marroqu铆 en todos sus componentes: tradiciones, costumbres, fiestas, religi贸n, etc. Sin prejuicios ni ideas preconcebidas, pudieron formarse una opini贸n objetiva del Islam y de sus seguidores, directamente y sin intermediarios. Su presencia tambi茅n permiti贸 a los aldeanos tener otra visi贸n de la civilizaci贸n occidental. Este intercambio humano, serio y franco, demuestra que la coexistencia entre diferentes culturas es posible e incluso deseable.
Noticias 03 May 2012 2 min de lectura
El di谩logo de culturas pasa por los j贸venes

