Tras el éxito logrado por la quinta edición del Festival «Taïmat» para la cultura amazigh, la sexta edición de esta importante manifestación sociocultural se celebró del 6 al 9 de agosto en el centro de la localidad de Aït Ishaq (provincia de Jenifra), bajo el lema: «la valorización de la diversidad de la identidad es el acceso esencial para la realización del desarrollo sostenible». El festival está iniciado por el consejo comunal de Aït Ishaq, en colaboración con las asociaciones de la sociedad civil, los actores locales y los marroquíes residentes en el extranjero, originarios de la comuna rural de Aït Ishaq.
Un programa rico y variado fue elaborado por los organizadores, que comporta en primer lugar la valorización de la cultura amazigh y las tradiciones típicas de las tribus de Aït Ishaq, un patrimonio natural ancestral y tesoros culturales a proteger, tales como el «Ahidouss» con sus cantos poéticos, eslabón fuerte de toda una región que ha conservado toda su autenticidad y su herencia oral milenaria. La cultura amazigh está así representada en su diversidad a través de los ritos colectivos homónimos de cantos y danzas, con una finura oral y un orden notable, a través de un movimiento rítmico, mezclado de poemas en un aire cadenciado que reflejan la vida cotidiana, la naturaleza y los usos y costumbres de las tribus, con a veces un sentido filosófico.
Es así como un abanico de los mejores grupos de poetas amazighs, «Inachadane», de toda la región: Tighassaline, Ouaoumana, El Kebab, Aït Ishaq, Sidi Yahia ou Saad, Aghbalou, Zaouiate Cheikh, El Ksiba y Jenifra, vinieron a participar en este encuentro único en su género. En suma, el folclore del Atlas Medio está lejos de ser una manifestación de circunstancia, es más bien la cultura de un pueblo con tradiciones ancestrales, ricas en eventos memorables, leyendas y costumbres.
En efecto, la lengua tamazight, corpus lingüístico milenario, forma parte integrante del patrimonio cultural, refleja la mentalidad de un pueblo, cuyo folclore expresa generalmente las necesidades de los hombres y mujeres que son sus reproductores, con el objetivo de comunicar a través de la música, los gestos rituales y simbólicos que realizan juntos, a menudo espontáneamente. Se trata de una herencia activa que se transmite oralmente entre los «Inachadane», de generación en generación, permitiendo al mismo tiempo a cada tribu conservar su verdadera identidad.
El segundo apartado que caracterizó este festival y al que los organizadores han querido dar prioridad es la fantasía (Tbourida), con el fin de contribuir a valorizar este arte ecuestre tradicional. En efecto, este arte está anclado, desde hace siglos, en la vida cotidiana de las diferentes tribus del Atlas Medio, que se ocupan con gran finura de la cría del caballo. Ocuparse del mantenimiento y el adiestramiento para un equilibrio perfecto del binomio caballo-jinete, equilibrio que debe permitir en todo momento la ejecución de la mejor de las figuras, según las órdenes del jinete. Poseer un caballo es un honor para todo hombre de la tribu, forma parte de la cultura amazigh, en particular, y de la historia de Marruecos, en general. Para valorizar este patrimonio y las tradiciones ecuestres, una treintena de grupos «serba» dependientes de Aït Ishaq, Ouaoumana, Tighassaline, Sidi Yahia ou Saad, Zaouiate Cheikh, El Ksiba, Tadla, Aghbala, Aghbalou y Jenifra fueron invitados a participar en este importante festival que refleja en su globalidad la retrospectiva histórica de las tribus del Atlas Medio.

