FrançaisEnglishالعربيةDeutschEspañolNederlandsItaliano中文

Su carrito está vacío

¡La aventura le espera!

Sobre Tiznit

Tiznit (en árabe: تزنيت) es una ciudad del sur de Marruecos a 690 km de Rabat y a 80 km al sur de Agadir, capital de la...

Noticias en Tiznit

Siga las últimas noticias, proyectos y comunicados oficiales de su ciudad.

Noticias 23 Feb 2012 5 min de lectura

Basuras domésticas y aguas residuales vertidas en plena naturaleza

Basuras domésticas y aguas residuales vertidas en plena naturaleza

¡Un exterior reluciente y un interior lleno de suciedad! Cualquiera que haya visitado el Souk Khemis Aït Ouafkka puede fácilmente darse cuenta de que este último refleja netamente esta imagen contrastada que dice mucho sobre la idea que uno se hace de la limpieza y de la protección del medio ambiente en este pequeño pueblo rural. En efecto, a lo largo del eje que atraviesa el souk y que constituye además su principal arteria, la limpieza y el «todo impecable» reinan como dueños de los lugares. Sin embargo, ¡basta con dar algunos pasos detrás de las construcciones al borde de la carretera hacia el pueblo colindante de Doutemanroute para constatar que este aspecto es rápidamente clavado en la picota!

Los lugares parecen un receptáculo donde los detritos ocupan horriblemente los espacios y cubren el suelo. Bolsas de plástico, envases de leche, envoltorios de yogur, peladuras de verduras y frutas, plumaje y entrañas de aves, deyecciones de ganado, … el espectáculo se asemeja a una verdadera cuadra de Augías. Se diría que los vecinos rivalizan en ardor para sumergir estos lugares de basuras y residuos de todo tipo. Y como una desgracia nunca viene sola, evacúan sus aguas residuales a través de un colector que desemboca a cielo abierto directamente en el Oued de proximidad, alimentando así un gran charco cuyas aguas glaucas corren sobre varias decenas de metros a pocos pasos solamente del Souk. Si, al parecer, los vecinos no se ofenden en absoluto de estas repugnantes suciedades, los transeúntes, ellos, se sienten incomodados. Porque, este punto negro se encuentra en el vecindario del dispensario y de la sede comunal. De golpe, son legión, los usuarios que, para evitar el paso por el souk, utilizan el paso peatonal cerca de esta cloaca. Caminar así por estos lugares sin taparse la nariz es una hazaña, tanto los efluvios nauseabundos infestan el lugar de día como de noche y ponen a dura prueba el sentido olfativo.

Por otra parte y en tiempo de calor, nubes de mosquitos pululan en este vivero y envenenan la vida de los transeúntes que transitan por estos lugares. Los cuales usuarios sufren también los ataques de numerosas hordas de perros errantes que frecuentan estos vertederos salvajes, encontrando allí su sustento diario. En cuanto a los habitantes del souk, ya no ocultan sus temores de ver contaminarse el agua potable, sabiendo que el punto de agua que alimenta la comuna no está lejos de estas insalubridades.

Las infiltraciones de las aguas infectadas y la contaminación de la capa freática corren el riesgo de producirse en cualquier momento. Por supuesto, este estado es ante todo imputable a los vecinos que se toman sus libertades con el respeto de su marco de vida y del medio ambiente. La falta de sensibilización sobre la necesidad de la protección de la naturaleza y del medio ambiente y por tanto de su salud y de la higiene les empuja a interrogarse sobre el papel de las asociaciones de preservación del medio ambiente que no cesan sin embargo de solicitar todo tipo de subvenciones estatales para asumir una tarea de la que no se ocupan. Otro punto negro en el cuadro: la deficiencia de los servicios comunales obligados a asegurar, en principio, la recogida regular de las basuras domésticas para garantizar un medio de vida sano y salubre, aunque sea usando la manera fuerte. Las autoridades locales, ellas también, están en el ajo, estando obligadas también por su estatus a reaccionar frente a la incuria de la comuna para restaurar la buena marcha del servicio de recogida de basuras. Son desgraciadamente, la interferencia de todos estos factores los que han contribuido a este triste resultado. Y el caso de la comuna de Aït Ouafkka no es más que un árbol que esconde el bosque. Todas las otras comunas del círculo de Tafraout están confrontadas de ahora en adelante, a diferentes grados, a esta problemática. Desde Affella Ighir, pasando por Tassrirt, Tarsouat e incluso la capital de la región, Tafraout, los vertederos anárquicos y las aguas residuales vertidas en plena naturaleza, relevan de un decorado común a los paisajes de todas estas localidades. Con, en el palmarés de las comunas más sucias, la de Tahala que les disputa la palma en la materia; la amplitud de este fenómeno en el Assif N’Tahala supera el umbral de lo tolerable y escapa incluso de ahora en adelante a todo control. Su oued, sepultado bajo montones de inmundicias y de detritos arrojados al día por los pueblos vecinos sufre también la contaminación de las aguas residuales. Y es el mismo destino que corre el riesgo de golpear a las otras comunas que sufren presiones urbanísticas incontroladas que conllevan tales incomodidades.

La puesta pues en marcha de un programa de tratamiento de las basuras líquidas y sólidas en estas comunas se impone. En ello va la preservación de la salubridad y de la higiene públicas y de la protección del medio ambiente.

Tal situación de insalubridad es incompatible y contraría incluso el ambicioso proyecto del País de acogida turístico de Tafraout lanzado por los operadores del sector y los elegidos para imprimir al turismo local una nueva dinámica.

Escuchar
Tamaño: