Varias personas se manifestaron el jueves, por la tarde, frente a la sede del parlamento en Rabat para denunciar el racismo, los crímenes contra los inmigrantes y la expulsión de los migrantes.
«Alto a los crímenes racistas y a las expulsiones. Respeto a la dignidad de los migrantes», se leía en las pancartas. «Todos somos africanos, un poco blancos, un poco negros», coreaban los manifestantes.
Khadija Riyadi, la activista de los derechos humanos, presente durante la manifestación, subrayó que esta concentración era ante todo «una ocasión para solidarizarse con los inmigrantes procedentes del África subsahariana, primeras víctimas de violencia, ya sea por parte de las autoridades o de los ciudadanos». «Marruecos es signatario de la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de los miembros de sus familias. Debe, por tanto, estar a la altura de sus compromisos protegiendo y respetando a estos ciudadanos», añadió.
Esta manifestación interviene pocos días después del asesinato de Charles Ndour, un ciudadano senegalés, en el barrio Boukhalef en las afueras de Tánger. Los participantes denunciaban también los asesinatos del senegalés Ismaila Faye y de Amadou, un migrante maliense.

