Al igual que el resto de los marroquíes, los habitantes de Mequinez conceden una importancia muy particular al aspecto espiritual durante este mes de Ramadán.
Además del aspecto religioso y espiritual ligado a este mes sagrado, las familias de Mequinez conceden al apartado alimentario el lugar que merece, comprando los productos alimenticios indispensables para preparar los diferentes platos y pasteles que hacen la particularidad del Ramadán, señala la MAP.
Los múltiples Souks y espacios comerciales de la capital ismailí, entre ellos la plaza Lahdim, Sekkakine, El Bourj, Koubat Souk o el mercado central de Hamria, no se vacían. Estos mercados conocen una gran afluencia desde el mes de Chaâbane, durante el cual las familias de Mequinez también se preocupan por embellecer sus casas.
Haja El Batoule, una septuagenaria que vive en la antigua Medina de Mequinez, subraya que la llegada del mes de Ramadán cambia el modo de vida cotidiano de las familias de Mequinez, precisando que se trata también de una ocasión para hacer revivir tradiciones ligadas a la memoria colectiva de los habitantes de Mequinez y del conjunto de los marroquíes.
La Sra. El Batoule señala, en una declaración a la MAP, que los preparativos de los habitantes de Mequinez para este mes bendito comienzan desde el mes de Chaâbane, con la compra de los ingredientes necesarios para la preparación de platos deliciosos, así como de nuevos trajes tradicionales, entre ellos las chilabas, las gandouras, los jabadours y los caftanes.
Evocando el aspecto culinario, esta habitante de Mequinez señala que la mesa del ftour no puede prescindir durante el Ramadán de la harira, los dátiles, el baghrir, el msemen y otras golosinas.
Tras las largas jornadas de este mes sagrado, las calles de Mequinez recuperan durante la noche su dinamismo, especialmente después de la oración de Al'Ichaâ y las veladas religiosas (tarawihs), siendo más frecuentes los reencuentros entre amigos y familias.
Durante las veladas de este mes bendito, la famosa plaza de El Hdime conoce una gran afluencia. Es, en efecto, el lugar más frecuentado por los turistas y los habitantes de la ciudad de Mequinez tanto durante este mes sagrado como durante el resto del año.
En el mismo contexto, la noche del destino tiene sus rituales especiales, con la preparación del plato de cuscús y pollo asado por parte de los habitantes de Mequinez, que se esfuerzan por celebrar en familia esta noche, además de las veladas religiosas en las mezquitas.
Las familias de Mequinez celebran también la noche de la mitad del Ramadán. Esta noche es a menudo una ocasión para celebrar el primer ayuno de los niños. La celebración del primer ayuno del niño se desarrolla en un ambiente festivo para el cual se invita a la gran familia y a los vecinos. El niño lleva, ese día, un traje tradicional.
Mes de piedad y devoción, el Ramadán es también una ocasión para que los habitantes de Mequinez multipliquen las acciones caritativas destinadas a las personas que viven en la precariedad. En efecto, se distribuyen comidas de ftour gratuitamente aquí y allá en la ciudad, en consagración de los valores de solidaridad y ayuda mutua promovidos por el Islam.
Las tradiciones y los hábitos que los habitantes de Mequinez se esfuerzan por perpetuar en cada mes de Ramadán forman parte de la herencia cultural y civilizatoria propia de la capital ismailí y compartida por las otras ciudades y regiones de Marruecos.
Noticias 09 Jul 2015 3 min de lectura
Hacer revivir tradiciones ligadas a la memoria colectiva de los habitantes de Mequinez

