Noticias
16 Apr 2013
2 min de lectura
Tres estafadores de la Web puestos fuera de combate
Estamos en la capital ismailí, Mequinez. Estos tres amigos, de entre veintiséis y treinta y un años, nacieron allí, crecieron allí, residen allí y se encuentran allí. Desempleados, los tres necesitan dinero.
Estamos en la capital ismailí, Mequinez. Estos tres amigos, de entre veintiséis y treinta y un años, nacieron allí, crecieron allí, residen allí y se encuentran allí. Desempleados, los tres necesitan dinero. ¿Qué deben hacer para tener dinero que les permita responder a sus necesidades y vivir a gusto? ¿Agredir a la gente? ¿Robar apartamentos y comercios? ¿Efectuar un atraco en una agencia bancaria o una agencia de transferencia de dinero? La tarea les parece ardua. De hecho, buscan medios más fáciles para llenar sus bolsillos de billetes azules. Con el paso de los días, uno de ellos llega a tener una idea susceptible de procurarse dinero sin esfuerzo. Propone a sus dos amigos recurrir a Internet, no para falsificar billetes de banco, sino para aprovechar los servicios que proponen ciertas sociedades encargadas de venta y compra en la Red. Para explicarles operacionalmente, enciende su…
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