La ley no parece estar hecha para todo el mundo, sobre todo en materia de circulaci贸n en Marrakech. El C贸digo de la circulaci贸n es vulnerado durante todo el d铆a por conductores imprudentes. La situaci贸n es tal que uno se pregunta si todos los usuarios conocen realmente o al menos recuerdan las reglas b谩sicas del C贸digo de la circulaci贸n. Una verdadera anarqu铆a, un desorden indescriptible y el caos reinan ahora como amos en la ciudad ocre. Automovilistas, peatones y conductores de veh铆culos de dos ruedas, carros y calesas hacen lo que quieren, sin preocuparse apenas de los dem谩s, a riesgo de causar graves accidentes y desagradables inconvenientes. Circulaci贸n en sentido prohibido, estacionamiento en las aceras y en las curvas, confiscaci贸n del espacio reservado a los peatones, no respeto del sem谩foro, exceso de velocidad, adelantamiento peligroso, falta de uso del casco para los conductores de veh铆culos de dos ruedas motorizados... constituyen, entre otros, el cortejo de infracciones que har铆an palidecer a los reguladores de la circulaci贸n y a los responsables del Comit茅 Nacional de Prevenci贸n de Accidentes de Circulaci贸n (CNPAC). A decir verdad, la indisciplina de los usuarios y el no respeto de las normas de seguridad y del C贸digo de la circulaci贸n, todo ello avalado involuntariamente por aquellos que est谩n a cargo de la seguridad vial, seguir谩n llenando de luto nuestra ciudad si no se toman medidas draconianas y dr谩sticas tanto aguas arriba como aguas abajo, y en los plazos m谩s breves. Los ciudadanos est谩n as铆 exasperados por esta anarqu铆a que asfixia la ciudad y por la pasividad de los diferentes responsables concernidos, que, al parecer, tienen dificultades para frenar esta indisciplina. La gesti贸n del tr谩fico rodado en la ciudad ocre es ahora imposible a los ojos de los marrakchis, que estiman m谩s que necesario el dise帽o, hoy, de un plan de circulaci贸n propio para su ciudad en plena expansi贸n tanto demogr谩fica como urban铆stica. Tambi茅n piden la puesta en marcha de carriles bici, dada la existencia de un parque importante de veh铆culos de dos ruedas, una especificidad, por otra parte, de Marrakech. Esta anarqu铆a ha creado una circulaci贸n basada 煤nicamente en la buena voluntad de los usuarios, que olvidan a menudo que la circulaci贸n es un 芦juego colectivo禄 y algunos de ellos toman nuestras carreteras por un circuito de F贸rmula 1. Numerosos son, efectivamente, los inconscientes que contin煤an todav铆a y siempre realizando 芦carreras禄 salvajes en nuestras carreteras. Hay que tener realmente los nervios suficientemente s贸lidos para resistir a la conducci贸n en Marrakech, ciudad presa de interminables atascos y congestiones que ponen a prueba los nervios de los automovilistas. En efecto, asistimos diariamente a espect谩culos asombrosos: accidentes, cl谩xones estridentes, insultos, peleas, contaminaci贸n... Uno tiene la impresi贸n de vivir en un mundo de locos. La seguridad vial corresponde a un reto mayor de salud p煤blica y de protecci贸n de las personas. Es una causa que deber铆a movilizar al conjunto de la sociedad para que nuestra relaci贸n con la carretera cambie profundamente.
Respetar el C贸digo de la circulaci贸n, permanecer atento, estar sobrio y descansado es la condici贸n sine qua non para asegurar su propia seguridad, la de sus pasajeros y la de los otros usuarios de la carretera. El reto, aqu铆, es cambiar las mentalidades y los comportamientos. El n煤mero de muertos en nuestras carreteras es uno de los indicadores m谩s significativos de la inseguridad vial, que es asunto de todos. Contactado por 芦Le Matin禄, el director regional de equipamiento y transporte, Mohamed Boutadghart, observ贸 que la seguridad vial requiere la movilizaci贸n de todos los intervinientes y depende en gran medida de tres componentes: el refuerzo de los medios de control, las campa帽as de sensibilizaci贸n y el plan de desplazamientos urbanos (PDU) de la ciudad. Aun dici茅ndose consciente de la anarqu铆a en la circulaci贸n vial, puso de entrada el acento en la importancia de un continuo educativo para los usuarios de la carretera, antes de hacer notar que su instituci贸n juega 煤nicamente el papel de consejero en la medida en que no interviene en la circulaci贸n dentro de la ciudad. M. Boutadghart, por otra parte, abog贸 por la puesta en marcha de v铆as ciclistas dentro de la ciudad, sabiendo que la mayor铆a de las v铆ctimas de los accidentes de circulaci贸n en Marrakech intramuros son los usuarios de veh铆culos de dos ruedas. Deben tomarse medidas de urgencia para regular la circulaci贸n y atenuar el calvario diario de los marrakchis. El dise帽o de un nuevo plan es ahora una necesidad imperiosa para restablecer el equilibrio entre la circulaci贸n automovil铆stica y peatonal y, por tanto, hacer que la ciudad ocre sea 芦circulable禄.
-* 140 000 veh铆culos.
-* Cerca de 190 000 veh铆culos de dos ruedas motorizados.
-* 80 000 bicicletas.
-* 3 500 taxis y 180 autobuses.
-* 150 calesas y 1 500 carros.

