La Asociación de comerciantes y exportadores de productos de artesanía de Marrakech ha estallado para denunciar lo que califica de «Mafia del turismo» en la Ciudad ocre y expresar su hartazgo ante las prácticas desleales a las que se entregan ciertos vendedores de bazares en connivencia con guías y operadores turísticos sin escrúpulos. La Asociación enumera una serie de perjuicios de los que son objeto a diario los vendedores de la plaza Jamaâ El-Fna por parte de guías y captadores a sueldo de bazares conocidos por todos en la ciudad por estas actividades ilegales. Los manifestantes, que dicen vivir momentos difíciles y que ya no logran vender sus productos, se indignan por las prácticas impuestas por estos acompañantes, que consisten en desviar a los turistas hacia los comercios y tiendas de sus patrocinadores a cambio de comisiones. En este contexto, claman contra las consecuencias nefastas de estas prácticas, denuncian firmemente la pasividad de las autoridades y de las instancias concernidas y afirman que su calvario ha durado demasiado. «No podemos más que deplorar la situación crítica en la que vegetan los vendedores de la plaza Jamaâ El-Fna, de los cuales un gran número malvive en condiciones alarmantes a causa de la ausencia de turistas», subraya con amargura un vendedor. Además de la fórmula «All inclusive» que ha invadido la mayoría de las unidades hoteleras, los turistas son dirigidos únicamente, mediante comisiones, hacia tres o cuatro bazares de la ciudad, señala. El colmo, prosigue nuestro interlocutor, es que hay operadores turísticos y agencias de viajes receptivas que están implicados también en este engaño, haciendo saber a este respecto que estos T.O. y agencias de viajes perciben de parte de estos bazares anticipos que van de 50.000 a 100.000 DH antes del inicio de cada temporada turística. «Ya es hora de que las autoridades reaccionen para poner fin al perjuicio que soportan los vendedores de la plaza Jamaâ El-Fna, que siguen sufriendo el martirio. Una intervención enérgica y seria debería ser llevada a cabo en los plazos más breves con el fin de defender los intereses legítimos de los vendedores víctimas de tal engaño», insiste. A la espera de que las autoridades públicas encuentren una solución, los bazares funcionan a ralentí.
Los vendedores de bazares confrontados a la competencia
Los vendedores de bazares sufren de lleno la competencia. La mayoría de los productos son fabricados a mano por los artesanos marroquíes. La materia prima y el tiempo invertido hacen que estos productos artesanales sean a menudo más caros que los productos industriales. La competencia es también perjudicial para este comercio local. Otros países como China, Turquía y España ofrecen productos a precios más accesibles. Es por ello que los vendedores de bazares se vuelven ahora hacia la clientela marroquí. Afortunadamente, los marroquíes tienen un interés creciente por su artesanía y son conscientes de los problemas encontrados por este sector de actividad.

