A veces uno no puede sino sentirse perplejo ante la polÃtica de doble rasero del Estado frente al flagelo del éxodo rural por un lado, y la esterilidad de las estrategias y programas nacionales debida esencialmente a la mediocridad de los procesos de implementación a nivel local por otro. En la región de Fez, todavÃa hay douars que piden el mÃnimo vital para su supervivencia: agua potable para sus hijos y su ganado, accesos y carreteras adecuados, y servicios que respeten su ciudadanÃa.
En la provincia de Zouagha-Moulay Yacoub, en la comuna rural de Sebaa Rouadi, más precisamente en seis de sus douars (Tamrat Laadam, Guerzin, Laasama, Ouled Yaaguoub, Ouled Ali y Bib Errih), 200 hogares y miles de cabezas de ganado sufren, desde hace tres años, una constante escasez de recursos hÃdricos por falta de suministro regular por parte de la ONEP.
En una región rica en recursos hÃdricos, ¡cinco douars solo se abastecen de agua potable a través de un único grifo! Sin embargo, los douars de los alrededores ya se han beneficiado de una operación de conexión domiciliaria, mientras que las viviendas y los proyectos privados vecinos están generosamente abastecidos.
Una fuente con un solo grifo, construida a principios de los años 80, sigue asegurando el suministro de agua potable del lugar, haciendo que cientos de ciudadanos sufran a diario penosas horas de espera y humillación, regresando frecuentemente a sus casas con las manos vacÃas.
«Me desplazo diariamente lejos del douar para trabajar, no puedo pedirle a mi mujer, por respeto, que salga a buscar agua, y no quiero en absoluto obligar a mi hijo a dejar la escuela para pasar el dÃa buscando una gota de agua: ¿pueden encontrarme una solución, por favor? Todos votamos sà a la nueva Constitución que garantiza el derecho de acceso al agua, entonces, ¿dónde está esa agua?», nos declaró un ciudadano escandalizado por un frecuente y largo corte de agua potable, no sin señalar al consejo electo y a la Oficina Nacional de Agua Potable.
Esta última afirma desplegar esfuerzos para asegurar el suministro de dichos douars, señalando al mismo tiempo la existencia de un proyecto de conexión de los hogares a la red pública que sigue pendiente por falta de financiación. Por otra parte, los responsables de la ONEP, asà como las autoridades locales, insisten en la prioridad de crear asociaciones locales que se encarguen posteriormente de la gestión de los proyectos de distribución de agua potable a domicilio.
En el momento de cerrar esta edición, el famoso grifo sigue sin agua, obligando al encargado de la fuente a largas horas de inactividad. Este último, designado por el presidente de la comuna hace 15 años, asegura el funcionamiento diario de la fuente y se encarga del cobro de las tasas a cambio de un porcentaje de los ingresos trimestrales. Sigue ahÃ, bajo el sol, esperando que el agua fluya del famoso grifo, porque el pan de sus hijos depende esencialmente del agua que deberÃa fluir regularmente.
Algunos responsables mencionan limitaciones geográficas que se interponen ante el proyecto de conexión de los hogares a la red pública, mientras que los ciudadanos siguen sin entender por qué douars más retirados, respecto a la fuente Oum Lakhnafer, ya se han beneficiado del servicio a domicilio. Las protestas van en aumento, el agua vuelve y se vuelve a ir, y el espectro de una nueva marcha pacÃfica a lomos de burro hacia la sede de la provincia asoma.
Por otra parte, el agua potable no es la única preocupación de los habitantes de los douars Tamrat Laadam, Guerzin, Laasama, Ouled Yaaguoub, Ouled Ali y Bib Errih. Sus problemas diarios conciernen también a las carreteras, la enseñanza, los servicios de salud, los servicios administrativos, entre otros.
«Sentimos una especie de «Hogra» (humillación) desde que nuestros douars fueron anexionados a la comuna de Sebaa Rouadi tras la construcción de la presa de Sidi Chahed; nuestros douars están excluidos de los programas y prioridades del consejo electo, cuyo presidente no ha puesto un pie aquà desde su elección», nos declaró un ciudadano no sin amargura.
Sin embargo, los douars albergan una importante población, los hogares están agrupados, lo que deberÃa animar a los responsables a capitalizar este factor para facilitar a los ciudadanos el acceso a los servicios básicos. Desgraciadamente, los habitantes se quejan de la debilidad de las estructuras de acogida, de la falta de escuela, de la ausencia de bloques sanitarios, del mal suministro de agua potable…
«Todos somos conscientes del interés de la enseñanza; por ello estamos comprometidos en la lucha contra el abandono escolar, pero los esfuerzos desplegados por el ministerio a nivel de nuestros douars están siempre por debajo de las expectativas. Las niñas necesitan bloques sanitarios para seguir asistiendo a la escuela, que debe estar protegida por una muralla y un guarda», nos confió un padre de alumno.
En cuanto a los servicios de salud, reflejan una situación marcada por el déficit en recursos materiales y humanos, ausencia de medicamentos, hasta el punto de que los ciudadanos compran jeringuillas en el tendero vecino al dispensario, donde la gente es mal acogida y maltratada. Por ello, prefieren ahora desplazarse al centro sanitario de Sebaa Rouadi, donde son mejor atendidos y tratados sin verse obligados a mostrar credenciales…
Los habitantes de dichos douars se quejan también del bloqueo de sus permisos de construcción asà como de los planos tipo gratuitos; varias decenas han presentado solicitudes al respecto pero sin recibir respuesta por parte de los servicios competentes. Por ello, se nota fácilmente la propagación de construcciones anárquicas, la degradación de varias decenas de viviendas y la extensión mal organizada de los douars.
Noticias 08 Aug 2011 5 min de lectura
Douars a merced de la sed y la marginación

