Había que ver la alegría en los rostros de las parejas casadas para palpar la importancia de la solidaridad social y el impacto de las acciones que aportan una satisfacción y una felicidad que no tienen precio. El matrimonio colectivo organizado el sábado en el complejo cultural de Oujda por la Asociación Solidaridad para el Desarrollo en beneficio de jóvenes en situación difícil, bajo el lema «Juntos para promover el espíritu de solidaridad social», perpetúa una tradición ancestral que tiende a eclipsarse en estos últimos tiempos debido al boato que caracteriza a ciertos matrimonios. Constatación que empuja a muchos jóvenes, con falta de recursos financieros, a prescindir prácticamente del matrimonio. Esto no deja de engendrar varios flagelos sociales.
«El trabajo asumido por varias asociaciones que acompañan a las madres solteras y a los niños abandonados es loable, ya que contribuye a la resolución de varios problemas», explica Nezha Réda, presidenta de la Asociación Solidaridad para el Desarrollo y pieza clave de este matrimonio colectivo. Y precisa que «el trabajo que realizamos intenta resolver estos casos en la raíz, pero sobre todo anima a estos jóvenes a asumir sus responsabilidades y a celebrar sus nupcias dignamente y no sentirse abandonados».
En resumen, el matrimonio colectivo es un acto de solidaridad que distingue a la sociedad marroquí y que completa otro acto solidario: la «touiza». Esta última celebra el trabajo colectivo de la tierra durante las temporadas de siembra y cosecha. El matrimonio colectivo, que se organizaba justo después de las cosechas, puntuaba una ayuda mutua de múltiples facetas.
Esta vez han sido los pasteleros, las «neggafates», las compañías folclóricas, los músicos y el catering quienes se han comprometido gratuitamente para compartir la felicidad. Estaban acompañados por otros mecenas que han comprado el material necesario para el amueblamiento de los hogares.
«No podéis medir mi alegría, como no sé cómo expresar mi gratitud a todos aquellos que me han permitido vivir un momento que no creía realizable», declaró un novio que no pudo contener su alegría. Y concluyó: «Mi trabajo de jornalero no me permite organizar un matrimonio como todo el mundo, pero desde que mi futura esposa me explicó que había una asociación que planeaba organizar un matrimonio colectivo en beneficio de los jóvenes con falta de recursos financieros, aproveché la oportunidad».
En el plano de la organización, este matrimonio colectivo duró desde las 16h hasta una hora tardía de la noche y se respetó todo el ritual que acompaña a este tipo de fiesta. Las novias tuvieron derecho a varios vestidos de noche que representaban las diferentes regiones del Reino antes de vestir el vestido blanco y proceder al corte de la gran tarta que cierra la fiesta. Coches les esperaban a la salida para el recorrido en cortejo antes de regresar a sus nuevos hogares en medio de gritos de júbilo y deseos de felicidad.
Noticias 18 Jun 2012 3 min de lectura
Organización de un matrimonio colectivo

