Alrededor de 590 pequeños taxis recorren los diversos puntos del perÃmetro urbano de Mohammedia y transportan a miles de clientes. Más allá de este número, lo que más preocupa hoy son las prácticas de ciertos conductores de pequeños taxis que no tienen ningún respeto por los otros usuarios de la circulación: preocuparse poco por su seguridad y la de sus pasajeros se ha vuelto habitual. El irrespeto a las prescripciones del Código de Circulación y la falta de civismo por parte de estos taxistas son la regla entre estos conductores, que estacionan donde quieren y cuando quieren, deteniéndose y arrancando sin señalizar, ignorando los riesgos; lo más importante para ellos es la ganancia, en detrimento de la seguridad vial.
La entrada en vigor del nuevo Código de Circulación no ha disuadido a estos taxistas, que siguen ignorando las normas de seguridad en la vÃa pública. Su comportamiento desata la ira de los otros usuarios de la carretera e interpela a los servicios públicos para que pongan fin a acciones que paralizan ciertas arterias de la ciudad, especialmente la calle Ferhat Hachad, el bulevar de las FAR, la calle de Safi y la rotonda de la Marcha Verde.
Por paradójico que parezca, los pequeños taxis, según un responsable prefectural, no han pasado inspecciones técnicas de sus vehÃculos desde 2005. ¿Cómo explicar entonces esta anomalÃa, sabiendo que la normativa vigente exige que, cada año, los vehÃculos que circulan desde hace más de 5 años se sometan a una inspección técnica para mayor seguridad? ¿Por qué los pequeños taxis no cumplen la ley? Para este usuario habitual de taxis, la implementación del nuevo Código de Circulación no ha puesto fin a los abusos; la mayorÃa de los pequeños taxis están en un estado poco tranquilizador, y la inspección técnica revelarÃa serios problemas, lo que explica el rechazo al control técnico. El oficio exige hoy una total puesta al dÃa. Una puesta al dÃa que pasa por un seguimiento riguroso del cumplimiento del pliego de condiciones.
Para la mayorÃa de los conductores, el respeto a la normativa, pero sobre todo la profesionalización del sector, es indispensable para poner fin a la anarquÃa.
La transparencia debe prevalecer para valorar este oficio y reconquistar la confianza de los clientes. Un pliego de condiciones vinculante permitirÃa definir los derechos y obligaciones de unos y otros, para servir mejor a los clientes, lejos de la perpetua lucha contra el tiempo y el dinero. ¿Quién se beneficia de este oficio? En primer lugar, los propietarios de las licencias, quienes las alquilan o bien los conductores de los taxis, la mayorÃa de los cuales no tiene cobertura médica. Sus limitaciones les hacen olvidar lo esencial: el estado mecánico del taxi, el aspecto de la seguridad y la noción de servicio, sector prioritario y vector de desarrollo socioeconómico.
Los servicios concernidos están llamados a regular el aspecto de los controles técnicos para los pequeños taxis, ya que hay un impacto real en la seguridad de los usuarios. Los mismos servicios deben multiplicar los controles y sancionar a quienes no cumplan con las prescripciones del Código de Circulación. Para acompañar estas medidas, habrÃa que acelerar también el ritmo de las mejoras de las infraestructuras viales, asà como la implementación de un plan de desplazamiento urbano adaptado.
En materia de polÃtica de transporte, es necesario mucho trabajo. Los problemas de los pequeños taxis forman parte de un conjunto de otras cuestiones relacionadas con la movilidad: la explotación de ciertas lÃneas, el incumplimiento de las disposiciones del pliego de condiciones, las lÃneas no rentables, el estado de ciertos vehÃculos que aseguran el transporte urbano, la velocidad, los retrasos, la sobrecarga y la captación de clientes son todas cuestiones a resolver en interés general.
-* Animar a los conductores de los pequeños taxis a cumplir con las prescripciones del Código de Circulación.
-* Animar a los conductores a llevar insignias con foto y nombre.
-* Construcción de una estación de autobuses.

