En su sermón, el imán quiso recordar ciertas cualidades de las que el musulmán debe hacer gala durante el mes sagrado del Ramadán, que el pueblo marroquà se prepara para acoger, especialmente en materia de transacciones comerciales. Partiendo del versÃculo "¿No es Él quien os ha sometido la Tierra? Recorred, pues, sus grandes extensiones y comed de lo que Dios os ha otorgado. Es hacia Él hacia donde se hará vuestro retorno" (Corán-Al Moulk), el Imán subrayó que el Todopoderoso ha facilitado a la gente los modos de apropiación lÃcita de sus medios de subsistencia en la tierra, especialmente a través del comercio dentro de los lÃmites de lo que Dios ha ordenado, absteniéndose de dedicarse a la usura: "Dios ha permitido la venta y ha prohibido la usura" (Corán-Al Baqara).
Si el musulmán observa esta recomendación en el ejercicio de toda actividad comercial, Dios bendice y fructifica su acción. El musulmán se vuelve asà veraz con Dios y puede mantener buenas relaciones con los miembros de su comunidad, que le otorgan en contrapartida su confianza y le abren el camino de la ganancia lÃcita: "¡Oh creyentes! ¡Temed a Dios y unÃos a aquellos que son veraces!" (Corán-Attaouba).
En caso contrario, el musulmán se atrae la cólera de Dios, puesto que la usura y el recurso a la mentira para inducir a error a los clientes son prácticas que la santa religión prohÃbe, dijo el imán, añadiendo que algunos comerciantes aprovechan ciertos acontecimientos como el advenimiento del mes sagrado del Ramadán para proceder al alza de los precios de ciertos productos o a la modificación de las fechas de caducidad de ciertos alimentos, buscando asà el enriquecimiento rápido e ilÃcito. El musulmán se expone asà al peor de los castigos, prosiguió el orador, citando un hadiz del Profeta Sidna Mohammed, sobre él oración y bendición, en el que se dice que la mejor de las ganancias es la que proviene del trabajo del ser humano o de un comercio lÃcito.
El orador enumeró luego ciertas condiciones que favorecen este comercio lÃcito, que no debe sufrir ningún fraude, y el comerciante no debe dedicarse a las actividades de monopolio ni engañar en la medida: "¡Ay de los defraudadores que, cuando compran a otros, exigen plena medida, pero que, cuando ellos mismos miden o pesan para los otros, falsean el peso y engañan en la medida!" (Corán: Al Moutafifoun).
El Imán indicó que una de las cualidades del musulmán piadoso y de fe sincera es que teme a Dios en apariencia y en secreto, y que se emplea en ganar su vida y la de su descendencia por vÃas autorizadas por la santa religión, una obra que será ampliamente retribuida en el más allá: "A Dios pertenece todo lo que está en los Cielos y en la Tierra, de modo que Él retribuya, según sus obras, a aquellos que hacen el mal, y conceda la mejor recompensa a aquellos que hacen el bien" (Corán-Annajm).
Al final de su sermón, el imán imploró al Todopoderoso que conceda apoyo y asistencia a S.M. el Rey, Amir Al Mouminine, protector del culto y de la religión, que preserve al Soberano como fuente de beneficios para la Umma y que lo colme en las personas de S.A.R. el PrÃncipe Heredero Moulay El Hassan, de S.A.R. el PrÃncipe Moulay Rachid y del conjunto de los miembros de la ilustre Familia real. El imán elevó también oraciones al AltÃsimo para que rodee de Su santa misericordia al difunto S.M. Hassan II y al difunto S.M. Mohammed V y los acoja en Su paraÃso entre los Profetas, los santos y los virtuosos.
Noticias 20 Jun 2014 3 min de lectura
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