Una garantÃa mayor respalda esta afirmación: estas zonas disponen ahora de una Agencia Nacional para el Desarrollo, cuyo director acaba de ser nombrado, el martes en Erfoud, por S.M. el Rey Mohammed VI.
Las zonas oasianas, desde Figuig hasta M'hamid El Ghizlane, desde Tata hasta Guelmim y desde Taghjijt hasta Assa, son objeto de múltiples medidas y acciones que exigen, sin embargo, una mejor coordinación y sincronización. Una de las tareas de esta agencia serÃa precisamente la puesta en sinergia racional de las diferentes acciones de desarrollo que tienen como objetivo estas regiones.
Esta nueva estructura, sin duda, interviene en el momento oportuno, en la medida en que la problemática oasiana ya no deja lugar a la reflexión. El desequilibrio entre, por una parte, la regresión permanente de los recursos y, por otra, el crecimiento de las necesidades de las poblaciones, es más que patente. Partiendo de esta constatación, la situación exige intervenciones urgentes.
Tres pistas a explorar en esta óptica: conservar, producir y valorizar. Varias provincias afectadas han visto, durante estos últimos años, el lanzamiento de proyectos relativos a la salvaguarda y la valorización de los oasis, ya sea en Guelmim, Assa, Tata, M'hamid El Ghizlane, Fezouata, Figuig o Zagora. Aparte de los dos últimos años, estas zonas vivÃan desde hace más de dos décadas al ritmo de un déficit hÃdrico persistente. La degradación de las condiciones climáticas en general ha hecho que las poblaciones hayan recurrido al bombeo del acuÃfero, lo que ha causado obviamente su agotamiento y, por consiguiente, el abandono de cientos de hectáreas de palmerales. El desarrollo de estas regiones pasa asà por la plantación, tanto como sea posible, de palmeras datileras, recurriendo a los recursos hÃdricos actualmente movilizables.
Noticias 11 Nov 2009 2 min de lectura
Salvar y revalorizar las zonas oasianas
Los oasianos del Reino están ahora tranquilos en cuanto a las perspectivas de desarrollo de sus perÃmetros.

