Consciente de este problema, una benefactora bajo el nombre de «Oum Keltoum», con la ayuda de la familia Berrada, decidió abrir un centro social para ayudar a esta población desamparada. Una población cuyos jóvenes abandonan el sistema escolar prematuramente, no tienen formación para acceder a un empleo digno, cuyas mujeres no saben leer ni escribir y cuyos adolescentes son víctimas de las drogas o la delincuencia. «Los habitantes de aquí han perdido toda confianza en sí mismos y se sienten rechazados por la sociedad», explica una voluntaria del centro.
«Intentamos darles confianza en sí mismos dotándoles de los mismos medios que cualquier ciudadano marroquí para vivir dignamente», continúa la misma fuente. De hecho, en este centro se ponen en marcha medios para que puedan recuperar su ciudadanía. Dos clases donde profesores voluntarios enseñan a las mujeres a leer y escribir, primer paso hacia la independencia y la igualdad. Se imparten cursos de mecánica u otro oficio formativo a jóvenes en busca de un trabajo para vivir dignamente. Se ponen a disposición de las jóvenes salas de costura y fabricación de joyas para asegurarse unos ingresos.
Además, los jóvenes se benefician de clases de apoyo para reintegrarse en la escuela que abandonaron
por falta de seguimiento y acompañamiento. A estas formaciones tradicionales se suman formaciones culturales, ya que se concede importancia a la creatividad y al talento.
«Salas donde los niños pueden expresarse a través del cine, la música, la danza o incluso la pintura, ya que somos conscientes de la importancia de la cultura y la expresión creativa en el niño», explica la voluntaria. «Uno de estos niños se convertirá en un gran cantante o un talentoso coreógrafo algún día», continúa la voluntaria llena de optimismo, ya que tiene fe en estos niños.
Un optimismo que no se detiene ahí, ya que este centro tiene dos objetivos: crear un centro de desintoxicación para jóvenes y una línea de escucha gratuita para que la gente de los barrios pueda plantear todas las preguntas que les preocupan.
«Esperamos los fondos de mecenas para llevar a cabo estos proyectos, en los que creemos y a los que estamos comprometidos», explica la voluntaria. Por tanto, se lanza el llamamiento para permitir que este «magnífico centro», como lo denominó Martine Aubry, realice un sueño, el de toda una generación en dificultad…
Abrió sus puertas en septiembre de 2007 dentro del complejo de la Fundación Oum Kelthoum. Está dotado de una unidad preescolar. Todo niño no escolarizado pero en edad de serlo recibe la ayuda necesaria para inscribirse en la escuela, a menudo tras su inscripción en el registro civil. Se le suministra el material escolar y el equipo de la AMESIP le asegura un seguimiento escolar y social. Algunos niños necesitan una (re)nivelación escolar que puede durar de 1 a 3 años dentro de uno de los centros de acogida. Entonces pasan pruebas y la mayoría puede ser (re)integrada en las escuelas públicas.
Los niños que han sido reescolarizados tras una nivelación de uno o dos años vienen a los centros para las comidas, las clases de apoyo, hacer sus deberes y aprender sus lecciones, asistidos por nuestros educadores.
{Pregunta a: Sra. Fikria Berrada, responsable del centro social «Oum Keltoum»}
-* «Ayudamos al individuo a remontar»
-* ¿Qué representa para usted la visita de Martine Aubry al centro?
-* La Sra. Aubry quiso visitar este centro y pudo darse cuenta del trabajo que allí se realiza en materia de ayuda a la infancia y formación. Es un apoyo y un reconocimiento al trabajo que realizamos. Llevamos a cabo un proyecto piloto de lucha contra la pobreza y de nivelación del ciudadano marroquí. El lugar de implantación de nuestro complejo no es casual, estamos en Sidi Moumen, que es el lugar de origen de las trágicas tragedias de 2003. Esta gente está en la desesperanza y ya no cree en nada, queremos devolverles la esperanza. A través de este proyecto piloto, ayudamos al individuo a remontar y a rehabilitarlo a nivel físico y mental. La prevención es también la curación, dándole todos los medios para recuperar su ciudadanía. Luego están todos los medios profesionales con los que podría soñar. Desarrollamos asociaciones con grandes grupos para completar este proyecto que permitirá clonar este proyecto en el reino, pero también a nivel internacional.
-* ¿Cuál es el objetivo que le gustaría alcanzar?
-* Nuestro sueño es, en última instancia, un ciudadano marroquí totalmente digno, autónomo, orgulloso. Con la columna vertebral recta. Cuando los ojos se iluminan, cuando la llama renace, eso significa que nuestro objetivo está casi alcanzado.
-* ¿Cuáles son las dificultades que encuentra en el día a día?
-* Necesitamos muchos formadores. Somos un poco una multinacional de lo social. Formamos tanto en oficios tradicionales como culturales, enseñamos a la gente a bailar, cantar, convertirse en director algún día. Tenemos un teatro que verá la luz en unos meses. Estamos en todas partes, quizás sea incluso un riesgo porque al querer hacer demasiadas cosas, uno puede debilitarse, pero avanzamos despacio, pero con seguridad, para aportar el mayor número de oportunidades posibles a estas personas que viven en la precariedad para realizar su sueño.

