¡El cielo es desesperadamente azul! La lluvia tarda en llegar. Los ganaderos de la región de Tiznit ponen mala cara. Los pastos están áridos. Los animales ya no tienen nada que llevarse a la boca. Alimentar a su ganado es un desafío, tanto que los precios de los alimentos en venta en los mercados son inasequibles. ¡La intervención del Estado con el objetivo de aliviar a los ganaderos de la carga pecuniaria poniendo a su disposición alimentos a menor coste a golpe de providentes subvenciones es de lo más loable! Salvo que, a nivel del eslabón de distribución de esta operación, los desvíos de todo tipo acechan a menudo la menor oportunidad para desviar esta acción de su objetivo inicial. Algunos encargados de compra, de transporte y de venta de estos productos, en connivencia con agentes y auxiliares de la autoridad, no dudan, sin vergüenza alguna, en redondear más de lo debido sus márgenes de beneficio. Y esto en detrimento del pobre ganadero que se hunde bajo el peso de imperiosas y despiadadas gastos diarios realizados para la adquisición de alimentos para sus animales, bajo pena de verse obligados a recurrir a la venta de saldo de sus rebaños para detener la hemorragia de los gastos. Estas personas se revelan así como verdaderos especuladores. El caso de esta comuna de la región de Tafraout, donde una parte de los alimentos destinados a sus ganaderos salió volando para aterrizar en el campamento de nómadas en la comuna vecina, ante las narices de las autoridades, es muy elocuente. Los beneficiarios ilegales tuvieron que pagar generosamente sus sacos de alimentos para ganado desviados. Es que la operación de establecimiento de las listas de propietarios de rebaños no refleja a menudo la realidad de los efectivos en términos de cabezas de animales existentes. El aumento del número de beneficiarios deja un gran margen de maniobra y libertad de acción a la glotonería de los especuladores. Los cuales se apoderan de los remanentes de los alimentos no distribuidos y los venden bajo cuerda en el mercado negro a precio de oro. Luchar contra estos desvíos impone primero que, respecto a la elección de las personas encargadas del transporte y de la venta de estos alimentos, las autoridades elijan a personas reconocidas por su probidad. Después, velar por la instauración de un recuento exacto de las cabezas de ganado que deben beneficiarse de la operación. Durante estas etapas de identificación de los beneficiarios, de su listado y de la distribución, es juicioso hacer participar a los ganaderos seleccionados o a sus entidades asociativas representativas en estas operaciones, con el fin de garantizar mejor su transparencia. Y, es otro obstáculo denunciado por los ganaderos, ¡todavía hay que darse prisa en hacer llegar los cargamentos de alimentos para animales a los habitantes a tiempo! En algunas comunas, esto tarda aún en realizarse y pone a los ganaderos penalizados cada día por la sequía en el asador. Otro inconveniente planteado de paso por los ganaderos de la región, y no de los menores, es la cuota de alimentos reservada por cabeza de ganado. La cual es calificada de irrisoria; no excediendo menos de 2 kg. ¡Tanto como decir, ironiza Hassan Dabi, ganadero en la comuna de Tassrirt, una cantidad homeopática destinada a un tratamiento médico... más que a alimentar a su ganado!
Noticias 01 Mar 2012 3 min de lectura
Distribución de alimentos de ganado subvencionados en Tiznit: Son necesarios salvaguardas

