Noticias
20 Nov 2012
2 min de lectura
Tahla sufre las iras de la pluviometría y de las políticas
Los ingleses habrían dicho que llovía a cántaros. La lluvia no ha dejado de caer este domingo en Tahla, en la provincia de Taza. Todo comenzó de manera normal, una temporada invernal de las más generosas. De repente, varias casas se inundaron. La red de saneamiento dejó de repente de servir y de canalizar las aguas torrenciales caídas a lo largo del día. En los barrios de Al Qods, en Mandar Al Jamil, así como en Ayt Boutayeb, la gente tuvo que contar con sus propios medios para evacuar las crecidas y limpiar los barrancos para evacuar las aguas. Los pocos bomberos y gendarmes que se dirigían a las zonas siniestradas no podían hacer nada, salvo compadecerse de los sufrimientos de los habitantes. Algunos afirman claramente que estaban faltos de medios y que sentían vergüenza ante tal situación. «Imperdonable, hace años que las autoridades saben que esta zona está en peligro permanente cad…
Continúa leyendo con una cuenta
Crea una cuenta gratuita o inicia sesión para leer el artículo completo.
