Como es costumbre, el verano es la cita de los festivales en casi todas las ciudades de Marruecos. Por primera vez, Souk-el Arbaa tuvo el privilegio también de vivir al ritmo de la música durante tres días, desde el jueves 29 de agosto hasta el sábado.
Los organizadores pensaron en todo; en invitar a las estrellas de la canción popular, en hacer venir a numerosos jinetes con sus hermosos caballos, en movilizar a cientos de agentes de seguridad, ¡¡¡excepto en elegir bien la ubicación del evento!!!
En la apertura del festival, la Wali Zineb El Adaoui y los responsables que la acompañaban asistieron al izado de la bandera y al canto del himno nacional. Los jinetes con sus hermosos trajes y sus caballos bien decorados con múltiples colores hacían estallar sus mkahal del baroud en un ambiente de alegría y admiración por su número.
Los visitantes de los alrededores y de los Douars cercanos vinieron muy numerosos a contemplar la fantasía y eso perturbó el tráfico a la salida de la ciudad en la carretera de Ksar el Kebir. Los viajeros, para el paso de unos minutos, pasaron 1 hora y media clavados en su coche. Los Ghrbawa, que tienen la costumbre de los moussems, ocupaban la carretera nacional y admiraban a su manera el cuadro de la fantasía, el humo del baroud mezclado con el humo de la kefta que se desprendía de las tiendas dispersas.
Al ponerse el sol, una marea de gente abandonaba de golpe la fantasía para ir al centro de la ciudad a ocupar las primeras filas para asistir a la velada de Tagada. Mujeres, hombres, niños, bebés, cochecitos, triciclos, tractores, camiones, coches, ¡¡¡todo se mueve!!! los agentes de seguridad están desbordados, todo el mundo grita.
Durante la velada, la música de los grupos se mezcla con las sirenas de la ambulancia y del furgón. El placer de apreciar la música es difícil; primero, el podio no está al buen nivel de los espectadores y el lugar en medio de la carretera principal no es una buena cosa, solo una parte de los visitantes puede seguir la velada. Además, cambiar el destino de la carretera principal causó contratiempos para los viajeros de paso, sobre todo por la noche.
Las peleas, los puñetazos, los palos, los coches o lo que llamo el bar sobre cuatro ruedas circulaban en todos los sentidos, porque es entregándose a sus botellitas como algunos celebran los moussems. El festival no conoce ni el orden ni el concepto.
La elección del lugar está detrás de esto, sin hablar del descontento de los habitantes que veían la organización de este festival como una cobertura de una campaña electoral anticipada, porque a la ciudad le faltan proyectos prioritarios (como la limpieza en los barrios, los agujeros que decoraban las avenidas, la plantación de árboles que sigue ausente, la resolución del problema del agua potable...) y no momentos costosos de entretenimiento a la voz de 3tabou, del joven Rrouicha o del humorista Khayari, que decepcionó y molestó con su crónica a los responsables de la ciudad de las rosas!!!

