Hace días, incluso semanas, que la ciudad de Salé, la hermana gemela de Rabat y varias veces centenaria, está engullida en montones de inmundicias que desprenden olores pestilenciales, para gran desesperación de los habitantes de Salé, que se encuentran desamparados ante este espectáculo desolador.
Las rondas habituales de los vehículos de recogida de basuras domésticas han cesado, dejando paso a bolsas de plástico de todos los volúmenes llenas de residuos. Cuando se busca información para entender por qué las basuras jalonan las arterias, las calles y las plazas de la ciudad, los responsables de la comunidad urbana imputan la responsabilidad a la sociedad delegada del vertedero de Salé. Esta última afirma no disponer ya de la capacidad necesaria para tratar las basuras domésticas de Salé y de Rabat.
Para poder encontrar una solución a la recogida de basuras de estas dos ciudades, cada una debería disponer de su propio centro de clasificación. Lo que significa que no será para mañana y que el problema corre el riesgo de perdurar…
Más allá de esta cuestión organizativa, algunos cargos electos de la comunidad urbana de Salé subrayan que si la ciudad conoce actualmente un problema de recogida de basuras domésticas, esto se debe más bien a la demora de la sociedad gestora del vertedero de Akreuch, bajo el pretexto de que algunos de sus equipos están hoy defectuosos y que hay una cuestión financiera en relación con la comunidad urbana.
En otras palabras, los habitantes de Salé son rehenes del conflicto entre la comunidad urbana y la sociedad delegada encargada de la gestión del vertedero.
Noticias 24 Nov 2012 2 min de lectura
La ciudad se hunde bajo las basuras domésticas

