Condenado pero a menudo silenciado, el velo de la hchouma cubre vergonzosamente esta ignominia. Pero empieza a levantarse con dificultad. Este tabú de piel dura no es otro que la agresión sexual a menores. La asociación «Touche pas à mon enfant» vuelve una vez más a la carga para «hacer que las cosas cambien» a través de un encuentro organizado en Rabat bajo el lema «Es urgente, nuestros niños están en peligro». Fue la ocasión para que Najat Anwar, presidenta de la asociación, recordara toda la importancia que reviste esta problemática debido al interés cada vez mayor que le conceden los medios de comunicación y la sociedad civil. Y para denunciar las presiones de las que ha sido objeto la asociación, que lucha con uñas y dientes para defender los intereses de los niños, al menos cuando los casos se llevan a la plaza pública. Lo que constituye solo la parte visible del iceberg, ya que muchas familias prefieren callar la ignominia.
Unas palabras respaldadas por Mostafa Rachidi, asesor jurídico y abogado de la asociación: «con medios rudimentarios, hemos podido entrar en los barrios y hemos tendido la mano a las familias para ayudarlas a dar el paso. Lo cual no es ciertamente tarea fácil dada la hipocresía social que impera sobre este tema», indicó. Y añadió: «Nos ponen palos en las ruedas e intentan por todos los medios amordazarnos e incluso minimizar la importancia de nuestra lucha ante las víctimas. Un estado de cosas que se extiende incluso hasta los tribunales, donde cuesta llamar a las cosas por su nombre. Pero, por Dios, la prostitución de menores existe realmente, pero nos cuesta reconocerla», se indigna el abogado Rachidi. Sin embargo, Marruecos dispone de un arsenal jurídico capaz de proteger a los niños. Pero a este respecto, algunas disposiciones que consagran los derechos del niño, especialmente en la nueva Constitución, tardan en ponerse en práctica. Además, la aplicación de la ley plantea problemas, como ha recordado de nuevo el abogado Mostafa Rachidi. Según él, las sanciones no siempre son ejemplares, hasta el punto de que los agresores a veces reciben penas leves y se encuentran en la calle para gran pesar de las víctimas. «Además de la corrupción, que a veces impide una aplicación severa y serena de la ley, el juez no siempre la adapta según los intereses de las víctimas», indicó también.
Una situación que la sociedad civil intenta hacer evolucionar. Lejos de cualquier psicosis, hace de la sensibilización contra esta lacra su caballo de batalla. Una lacra que toma la forma de prostitución, pornografía, pedofilia o incluso voyerismo y exhibicionismo, como recordó por su parte Ahmed El Hamdaoui en su calidad de psicólogo. Crímenes cada vez más innobles, cuyas víctimas sufren a menudo estrés postraumático. Se habla de una fractura psíquica cuyos síntomas pueden ir desde el pánico, el miedo, los trastornos del sueño, hasta la depresión, indicó también el Sr. El Hamdaoui. Por otra parte, las víctimas de abusos sexuales se aíslan, se desorganizan, su nivel escolar retrocede y a veces el suicidio es el final del camino. Más grave aún, dos tercios de las víctimas se convierten a su vez en agresores sexuales. «Es en este marco donde la pericia médico-psicológica debería ser obligatoria en nuestros tribunales», subrayó además nuestro psicólogo. Es saludable, en primer lugar, para el agresor, a fin de evitar la reincidencia. El caso del monstruo de Taroudant es muy indicativo. Fue agredido 13 veces y ese es también el número de sus víctimas. Dicha pericia también se recomienda para las víctimas a fin de proteger nuestro capital humano, que son los niños. Pero todavía estamos lejos de conseguirlo.
A una sola voz, todos los intervinientes insistieron en la sensibilización y en el diálogo con los niños. Acercarse a ellos, saber escucharlos, ganarse su confianza es ya una forma de protegerlos. Un solo lema: «Tu cuerpo te pertenece».
Noticias 08 Jul 2013 4 min de lectura
La asociación «Touche pas à mon enfant» vuelve a la carga

