El Instituto Nacional de Estadística y Economía Aplicada (INSEA) ha soplado sus 50 velas. Para celebrar este aniversario, se organizó un encuentro internacional bajo el tema «Reubicar el papel de la estadística en un contexto nacional e internacional en mutación», con la presencia de eminentes personalidades de diversos horizontes.
En su discurso de apertura, Ahmed Lahlimi, Alto Comisionado para el Plan, saludó en primer lugar el lugar preponderante que ocupa el INSEA que, a través de una formación de alto rendimiento, puede presumir de contar entre sus graduados con altos responsables del Estado o ilustres jefes de empresas privadas.
Para el Sr. Lahlimi, esta celebración tiene lugar en un mundo muy diferente al que vio la creación del Instituto. Un mundo marcado por una de las crisis más graves que la humanidad haya conocido y que no ha perdonado ni a los países desarrollados ni a los subdesarrollados, trayendo consigo un flujo de interrogantes en busca de respuestas a plagas mundiales como la pobreza, el desempleo, la degradación del medio ambiente… Para hacer frente a lo más urgente, la gobernanza internacional intentó restablecer la solvencia del sistema bancario. Al hacerlo, solo ha profundizado más los abismos de las desigualdades sociales de los países y acentuado aún más sus deudas, que ya eran considerables. Instaurar una política generalizada de austeridad presupuestaria se imponía, por tanto, irremediablemente.
Según el Alto Comisionado para el Plan, el advenimiento de esta crisis muestra los límites del saber convencional de la economía política dominante en la era de la globalización. El camino está ahora abierto a un nuevo modelo capaz de responder a las diversas necesidades materiales y culturales de la sociedad, impulsado por un movimiento de peticiones. A este nivel, una pregunta se impone: ¿es el fin de la globalización? No hace falta decir que la nueva acumulación de riquezas conocerá indudablemente una profunda reforma en cuanto a la jerarquización de sus fuentes sectoriales y tecnológicas. Las energías renovables, los productos y servicios ecológicos, las biotecnologías, la economía del saber, pero también la reducción de las desigualdades sociales y las integraciones regionales se perfilan como los principales motores de la economía mundial y los nuevos yacimientos de competitividad y beneficio. Por supuesto, recordó el Sr. Lahlimi, todas estas mutaciones no han dejado de interpelar a la estadística para que pueda ponerse al nivel de los nuevos datos dictados por las necesidades de la economía. En este marco se sitúan las recomendaciones de la comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi, que llaman a medir mejor los resultados económicos mediante un mayor rigor de los ingresos y los factores de su sostenibilidad. El Alto Comisionado se felicitó de que el HCP haya actualizado su sistema de producción estadística y sus herramientas de análisis económico en el marco de conceptos, métodos y técnicas de recolección y explotación de la información económica y social con las recomendaciones de esta comisión. De ahí la audiencia internacional que conocen los trabajos del Alto Comisionado.
El Sr. Lahlimi recordó además que Marruecos, tras haber absorbido los déficits del periodo de ajuste estructural en materia de infraestructuras económicas y sociales, encuentra en los progresos realizados por su sistema nacional de información una ventaja en beneficio de la orientación de los decisores sobre la eficiencia de las políticas económicas y sociales. Por otra parte, el alto nivel de la contabilidad nacional es mundialmente reconocido. Siguiendo el mismo orden de ideas, el Sr. Lahlimi subrayó que el modelo de crecimiento impulsado por la demanda interna que prevalece en el país debe ser reevaluado bajo el doble ángulo de la sostenibilidad de la financiación y la necesaria consolidación de la cohesión social.
Por último, el Alto Comisionado insistió en el hecho de que los productos de la estadística, los estudios de coyuntura, de simulación de políticas públicas y de prospectiva que, hoy en día, integran tanto los aspectos económicos como sociales, ya no están, como en los periodos de las economías administradas o en los sistemas totalitarios, destinados a los decisores de arriba, sino que son y deben seguir siendo un bien público a disposición de todos los ciudadanos. Con la globalización, añadió, la estadística de un país se ha convertido en asunto de estos últimos, pero también de la comunidad internacional. Es por ello que, cuando es independiente y se ajusta a las normas consagradas por esta comunidad, constituye un factor de democratización de una sociedad y una medida de su nivel de maduración. Aún haría falta que los proveedores de la información básica, administraciones, empresas y sociedad civil, le aporten su concurso con la celeridad y según las normas consagradas por la práctica internacional y que los usuarios de sus productos no evalúen la riqueza y la credibilidad de estos últimos más que bajo el rasero del único nivel de rigor científico que preside su elaboración.
Noticias 20 Dec 2011 4 min de lectura
Ahmed Lahlimi durante la celebración del 50º aniversario del INSEA: “La acumulación de riquezas conocerá indudablemente una profunda reforma”

