La nueva estructura se encargará de las relaciones con la prensa y trabajará para dotar a los representantes de los medios de comunicación de información y estadísticas.
Con el objetivo de acercar la opinión pública local a la situación de seguridad, la prefectura de policía de Kenitra ha creado recientemente una célula de comunicación. Esta estructura se encargará de las relaciones con la prensa y trabajará para dotar a los representantes de los medios de comunicación de información o estadísticas relativas al trabajo diario de los diferentes servicios de la policía para la garantía de la seguridad de los ciudadanos y sus bienes. El Moumini Bouziane, adjunto del prefecto de policía de Kenitra, no dejó de subrayar, durante un encuentro con los representantes de los medios locales y nacionales, que este enfoque participativo entre el cuerpo de la policía y el de la prensa se efectuará con la transparencia más total y en el respeto de las leyes y reglamentos en vigor. Precisó que el ciudadano tenía derecho a ser informado de las acciones llevadas a cabo por los servicios de policía y que la prensa tenía un gran papel que desempeñar a este efecto.
Este nuevo enfoque ha sido apreciado por el cuerpo mediático de la ciudad de Kenitra, sabiendo que varias informaciones que circulaban estos últimos tiempos, especialmente a través de las redes sociales, están o bien desprovistas de todo fundamento o bien desviadas de su contexto. Estos «bulos» tienen, al parecer, como objetivo la creación de un sentimiento de inseguridad entre la población. Una apuesta perdida, puesto que los habitantes de la ciudad se ocupan de sus asuntos con toda serenidad.
Citamos a este propósito los incidentes ocurridos la semana pasada en el barrio popular «Saknia», que enfrentaron a las fuerzas del orden con los profesores becarios que fueron infiltrados por vándalos y elementos perturbadores. Tras haber procedido a todas las formalidades de uso y tras haber hecho muestra de paciencia, las fuerzas del orden recibieron las instrucciones de intervenir, tanto más cuanto que la seguridad de los habitantes y sus bienes estaba amenazada. Varios testigos señalaron que delincuentes y otros individuos con objetivos inconfesables aprovecharon la situación para sembrar el desorden y sacar provecho de ello. Paralelamente, los servicios de policía han logrado vencer el sentimiento de inseguridad y ganar la confianza de una población que supera los 450.000 habitantes. En una ciudad que goza de una situación geográfica privilegiada y que está cerca de ciudades y aglomeraciones de grandes, medianos y pequeños tamaños, varios agentes del cuerpo de policía de la capital del Gharb se enfrentan, en el ejercicio de sus misiones, a su lote diario de dificultades.
Consciente de los desafíos a superar, la prefectura de policía de Kenitra ha adoptado una estrategia destinada al refuerzo de la seguridad pública y la garantía de la tranquilidad de los ciudadanos. El mérito de este desafío es tanto más apreciable cuanto que los desafíos lanzados por una demografía galopante y un éxodo de otras ciudades y campos hacia Kenitra son difíciles de afrontar. Esta visión ha resultado rentable, puesto que se constata la ausencia total de gran criminalidad o bandidaje organizado.

