Alto lugar de espiritualidad, peregrinación y meditación, tanto para mujeres y hombres procedentes de las tribus Tekna como de los oasis del sur de Marruecos, la zaouïa Moulay El Bachir Al Alaoui se niega a caer en el olvido y pretende asumir plenamente su papel de guardiana de las tradiciones saharauis ancestrales y de la memoria colectiva. Hoy ha resucitado gracias a la voluntad de Lalla Fatma Lmrini, quien creó a su alrededor una asociación para la renovación del patrimonio y el desarrollo sostenible. Esta dama, que se considera orgullosamente como la «primera conservadora de una zaouïa en Marruecos», ha logrado devolver la vida a la zaouïa Moulay El Bachir Al Alaoui, heredada de su padre, salvaguardar su patrimonio y rehabilitar su memoria. «Heredé esta zaouïa de mi padre, que falleció en 1978 cuando yo tenÃa 9 años. Con el paso de los años, noté que los visitantes escaseaban, cuando este lugar era un destino ineludible para muchos adeptos, especialmente mujeres y hombres procedentes de las tribus Tekna. Entonces creé la asociación para rehabilitar la zaouïa y perpetuar el papel que desempeñaba antaño como lugar de saber, peregrinación y reconciliación. QuerÃa asà rendir homenaje a mi padre, hombre de gran sabidurÃa, ferviente militante de la independencia de Marruecos y gran filántropo», precisa. Con el apoyo del Programa MDGf Cultura/PDTS, Lalla Fatma Lmrini pudo, de hecho, rehabilitar la zaouïa y construir un nuevo edificio. «La madera utilizada está ornamentada con motivos en relieve que representan palmeras, tiendas y camellos. El edificio también está rehecho en adobe para perpetuar la tradición. He querido sobre todo respetar el patrimonio arquitectónico de la región de Guelmim», explica. La biblioteca también se ha enriquecido con manuscritos patrimoniales de la región de Guelmim y obras escolares antes de ser transformada en un espacio de aprendizaje e intercambio para los jóvenes. Y porque Lalla Fatma defiende la causa de las mujeres de su región, dedica un espacio de la zaouïa a la educación y el desarrollo de las mujeres de su comuna, Asrir, y de la región de Guelmim. AsÃ, además de su misión religiosa y social, la zaouïa Moulay El Bachir Alaoui imparte desde hace dos años cursos de alfabetización y cursos religiosos a cerca de 60 mujeres y acoge en su biblioteca a alumnos del instituto de Tighmert que vienen a consultar las múltiples obras disponibles. Y estas elecciones no son fortuitas. «Mi comuna no disponÃa de biblioteca y los alumnos, sobre todo los de bachillerato, la necesitaban para aprender más. Además, los cursos de alfabetización han sido indispensables en mi región, que registra una tasa importante de analfabetismo entre las mujeres, y no se puede pretender el desarrollo si tal situación se mantiene. HabÃa que facilitar urgentemente el acceso de las mujeres al saber para que pudieran crear actividades generadoras de ingresos y participar en el desarrollo de la región», indica. Consejera en la comuna de Asrir, presidenta de la comisión de planificación, asuntos económicos, urbanismo y ordenación del territorio, medio ambiente, finanzas y presupuesto, y desde hace seis meses, miembro de la Comisión de paridad e igualdad de género, Lalla Fatma no piensa detenerse en este camino. «Mi deseo es construir una madraza para estudios coránicos con una residencia. Los aprendices pueden venir de lejos y acceder al saber... Sueño también con organizar un moussem anual de la zaouïa, como se hacÃa antaño, en la época de mi difunto padre. Un moussem que permitirÃa a las mujeres y hombres de diferentes tribus saharauis de Oued Noun reencontrarse en torno a actividades religiosas y festivas», confiesa. Lalla Fatma pretende asà preservar el rayonnement intelectual de una zaouïa al igual que otros lugares que, por su impacto religioso y social, han moldeado la historia, la sociedad y la cultura de Marruecos.
El Programa conjunto de cooperación
El proyecto de rehabilitación de la zaouïa Moulay El Bachir Al Alaoui y su apertura a los jóvenes y mujeres de la comuna de Asrir se realizó en el marco del Programa conjunto de cooperación (PC) iniciado por el gobierno marroquà (Ministerio de Cultura) y el Sistema de las Naciones Unidas a través de cinco agencias (UNESCO, PNUD, UNIFEM, ONUDI y UNFPA). Bautizado como «El patrimonio cultural y las industrias creativas como vector de desarrollo en Marruecos 2008-2012», este programa está dotado de un presupuesto de cinco millones de dólares (USD), financiado por el Fondo de las Naciones Unidas para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDGf), lanzado en 2006 por el gobierno de España y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El Programa conjunto cubre las regiones de Taza-Al Hoceima-Taounate, el Oriental, Souss-Massa-Draa, Guelmim-Es Semara y la zona piloto llamada «Zona de convergencia», constituida por cuatro oasis del sur de Marruecos.

