La visita histórica efectuada por el difunto S.M. Mohammed V a Tánger, el 9 de abril de 1947, constituye, a más de un tÃtulo, un evento mayor de la historia de Marruecos, sonando el toque de difuntos del protectorado y consagrando la integridad del territorio del Reino.
El «viaje de la unidad» efectuado por el Padre de la Nación a Tánger, ciudad bajo administración internacional en la época, venÃa a punto para desafiar a las potencias coloniales y clamar solemnemente la voluntad del Reino de recuperar su libertad y su independencia. En efecto, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, era necesario recordar al mundo entero que Marruecos es una patria soberana y unificada, una realidad que el protectorado francés y español y el estatuto especial de la ciudad del Estrecho no podÃan cambiar.
Incluso antes de su inicio, la visita real causó el pánico en las filas de las autoridades coloniales, conscientes de que este evento marcará un giro en el combate de Marruecos por recuperar su independencia. Las autoridades del protectorado manifestaron su hostilidad, una vez al corriente de la decisión del difunto Soberano, e intentaron en vano obstaculizar su realización, pero se toparon con la determinación y la valentÃa del difunto S.M. Mohammed V. Dos dÃas antes de esta visita, el ocupante incluso cometió una verdadera masacre en Casablanca, matando e hiriendo a cientos de marroquÃes, con el objetivo de apagar el fervor nacional e impedir al Padre de la Nación, jefe de filas del Movimiento Nacional, ir a Tánger. Para gran pesar de las autoridades coloniales, estos eventos no hicieron más que reforzar la determinación del Soberano a ir hacia adelante y a reivindicar solemnemente la independencia desde Tánger, ciudad sÃmbolo cuyo «estatuto internacional» garantizará un eco mundial al discurso memorable del 9 de abril.
En este discurso, pronunciado ante los representantes de las potencias extranjeras, de las autoridades administrativas internacionales de Tánger y de numerosas personalidades, el difunto S.M. Mohammed V expresó clara y sin ambigüedad la voluntad del pueblo marroquà de recuperar su independencia y de tomar su destino en mano sobre el conjunto de su territorio. La cuestión de la integridad territorial fue central en este discurso. El difunto Soberano subrayó asà que el desmembramiento territorial dictado por la ocupación no era más que un paréntesis en la historia de Marruecos, y que el paÃs debÃa recuperar su independencia y su lugar entre las naciones soberanas. El discurso reafirmó también, de forma clara y sin equÃvoco, la identidad de Marruecos y su pertenencia al espacio árabe-islámico, poniendo el acento sobre el derecho de la nación marroquà a la independencia y a la integridad territorial. Durante esta visita de la unidad, el difunto S.M. Mohammed V pronunció, el viernes 11 de abril en la gran mezquita de Tánger, el sermón del viernes en el que llamó a la Nación a permanecer apegada a los preceptos del Islam, reafirmando al mismo tiempo el anclaje del Reino en el mundo árabe-islámico. Por su parte, el difunto S.M. Hassan II, entonces PrÃncipe Heredero, tomó la palabra ante una joven audiencia en el Instituto Moulay El Mehdi de Tánger, evocando las aspiraciones del Reino a un mejor futuro y su visión concerniente al desarrollo del paÃs y la edificación de las instituciones. La acogida calurosa reservada por los habitantes de Tánger al difunto S.M. Mohammed V y a los miembros de la Familia real dio, por otra parte, la prueba del apego del pueblo marroquÃ, del Norte al Sur, a los fundamentos de la Nación y su unanimidad en cuanto a la reivindicación de la independencia del paÃs. La visita histórica del difunto S.M. Mohammed V a Tánger tuvo por efecto insuflar una fuerte dinámica al Movimiento Nacional que reivindicaba la independencia, en un periodo donde la causa de la liberación de los pueblos ganaba terreno ante la comunidad internacional. Marruecos, a través del conjunto de sus fuerzas vivas, trabajará entonces sin descanso para realizar este objetivo, bajo la conducción iluminada del difunto Soberano, a pesar de las maniobras de las potencias ocupantes que terminaron por rendirse a la evidencia y reconocer la independencia del paÃs, que abre una nueva página en la historia milenaria del Reino.
Noticias 09 Apr 2014 4 min de lectura
Un evento mayor que sonó el toque de difuntos del protectorado

