Cada ciudad vive el Ramadán a su manera según las costumbres locales. Este mes sagrado influye en los hábitos y los comportamientos, pero sigue siendo el mes de la generosidad, de las acciones caritativas, de la solidaridad y de la piedad. La ciudad balnearia se esfuerza en este mes de recogimiento en conciliar los placeres de la temporada estival con el ambiente particular y convivial del Ramadán. A través de las arterias y bulevares de Mohammedia se han levantado tiendas para acoger a las personas desfavorecidas para el f'tour. Las acciones caritativas se multiplican y se convierten en una sólida tradición que contribuye al proceso de desarrollo a través de la consolidación de la acción social. Las asociaciones se unen al movimiento de solidaridad en beneficio de las personas enfermas, ancianas, sin apoyo, asà como a los necesitados. Operaciones de sensibilización sobre ciertas enfermedades también se organizan para informar y ayudar a los enfermos. La ciudad se anima con un nuevo ritmo cotidiano. Las diversas mezquitas reacondicionadas para la circunstancia acogen a miles de fieles de todas las edades que vienen a rezar y a recogerse. Un ambiente de abnegación, de caridad y de fraternidad añade intensidad a este mes de fervor.
El calor y los largos dÃas del mes de Ramadán, que ha coincidido con la temporada estival, no desaniman a los habitantes que afluir hacia los mercados de la ciudad ampliamente abastecidos. El comercio es floreciente y nuevos oficios proliferan, se encuentra de todo, desde delicias preparadas con ocasión del mes sagrado. «El pescado, muy consumido en este periodo, muestra precios que no están al alcance de todos. Con mis medios limitados, me veo en la obligación de recurrir a la carne blanca», indica una madre de familia.
A tÃtulo de ejemplo, los precios de las sardinas se han disparado y culminan hasta 30 DH el kilo a veces. La ruptura del ayuno es uno de los momentos más esperados. Es todo un ceremonial. La ocasión para el conjunto de los miembros de la familia de reunirse en un clima de relajación y de alegrÃa, y de saborear diversos platos, y especialidades gastronómicas marroquÃes, asà como platos «especial Ramadán».
Después del ftour, algunos ven la televisión mientras que otros se encuentran, después de la oración de los Taraouih, alrededor de un café. La cornisa y el parque de la plaza ciudad hermanada son muy apreciados. El deporte constituye una de las ocupaciones principales de los habitantes. Sin embargo, como precisa una veraneante, los esfuerzos deben orientarse hacia la programación de actividades religiosas y artÃsticas. El mes sagrado del Ramadán debe incitar a los servicios concernidos a organizar concursos de salmodia del Corán, actividades culturales, manifestaciones deportivas. SerÃa también deseable, en este mes de solidaridad, organizar visitas al hospital, a los pensionistas de la sociedad musulmana de beneficencia, a las personas ancianas y desfavorecidas, y a la prisión también, con el fin de aportar consuelo a una población marginada por definición.
Noticias 18 Jul 2014 3 min de lectura
La ciudad de las flores mecida por las actividades del Ramadán

