Procedente de las Islas Canarias, un yate con bandera estadounidense entró en el puerto de El Aaiún sin que las autoridades portuarias de la ciudad se percataran. Pero lo que intrigó a los observadores fue el hecho de que este barco entrara en las aguas territoriales y en el puerto sin realizar el menor trámite. Si los tres españoles a bordo del yate querían evitar cualquier contacto con las autoridades portuarias debido a que el barco era robado, la pregunta que surge es: ¿cómo es posible que estas, que disponen de radares y otros medios sofisticados de vigilancia, no notaran la presencia del barco hasta 24 horas después de su entrada en el puerto de El Aaiún?
Ya fuera la Marina Real, la aduana o la gendarmería, nadie pudo darse cuenta de la intrusión irregular del yate. Solo durante un control rutinario de identidad de extranjeros, los elementos de las fuerzas de seguridad situados en un control a la salida norte de la ciudad se dieron cuenta de que eran buscados por el robo del yate, el cual tenían la intención de vender en El Aaiún. Tras ser detenidos, los tres españoles fueron puestos a disposición del fiscal del Rey ante el tribunal de primera instancia, quien no dudará en ordenar su entrega a la Guardia Civil española, de conformidad con los acuerdos entre ambos países relativos al intercambio de detenidos.
Este asunto, que afortunadamente tuvo un desenlace rápido, llama la atención sobre la negligencia que puede ser fatal y que caracteriza a ciertos servicios vitales para la seguridad del país.
Noticias 09 Apr 2013 2 min de lectura
Un yate robado entra de incógnito en el puerto de El Aaiún

