Las dos artistas plásticas tienen en común esta búsqueda de lo sublime y el refinamiento. También poseen esa capacidad de reinventar un figurativo que deja un gran espacio a su imaginación. Mounia Idrissi gusta de calificar su trabajo como semiabstracto. Sus obras son el fruto de su imaginario desbordante. Su inspiración se ve enriquecida por ese amor que profesa a la ciencia (teoría de la evolución) y a las diferentes culturas populares. A título indicativo, «La espiral de la vida» representa la tierra y el mar. Este cuadro rebosa símbolos de ciencias y mitologías antiguas, como el búho. Este animal es reconocido en la Grecia antigua por su gran sabiduría y vigilancia. Al caer la noche, su vuelo presagiaba entre los griegos una feliz noticia. Su silencio lo hacía de buen augurio, su aparición solo era funesta cuando cantaba. Sin embargo, Minerva tomó a esta ave bajo su protección porque le advertía por la noche de todo lo que sucedía.
La segunda obra de Mounia se basa en una técnica mixta de collage sobre lienzo y pintura al óleo. En este cuadro figura una mujer pavo real. La artista plástica subraya, a este respecto, que se siente atraída por esta técnica de relieve y sugestibilidad. Según ella, la técnica es tributaria del tema propuesto. En otros términos, un artista no está obligado a ser prisionero de una sola técnica o de una sola corriente. También dedica una gran parte de su trabajo a las costumbres marroquíes y a la arquitectura tradicional nacional. Cabe destacar que expuso sus obras el 21 de mayo de 2014 en la galería Nadira de Rabat. También organizó otra exposición el 20 de septiembre pasado en la sala de exposiciones del hotel Tour Hassan de la capital, en el marco de un congreso de la asociación de dermatólogos de Rabat.
La naturaleza muerta y el ballet son las dos temáticas principales de Hanane El Kebir. Se observa en su trabajo ese cuidado por el detalle y la perfección. Sus cuadros dedicados a las bailarinas son un himno a la gracia y a la elegancia. Su técnica de pintura al óleo con espátula hace que su trabajo sea más atractivo y brillante. Desde muy pequeña, Hanane estaba fascinada por el dibujo, pero su llegada a la escena pública artística data de hace apenas tres años. El clic para la pintura se produjo tras la desaparición de su padre. Este evento doloroso liberó en ella esta gran energía creativa. Considera las artes plásticas como una terapia. «La pintura es una fuente de apaciguamiento y de tranquilidad interior», subraya en esencia.
Su llegada relativamente tardía al universo de la expresión pictórica no le ha impedido evolucionar e inscribir su nombre en la escena artística nacional. A este respecto, rinde un gran homenaje al artista pintor Abdelhak Arzima, quien la orientó en sus inicios.
Recordemos que Kenitra es una de las ciudades marroquíes más fértiles en el ámbito de la creación artística, particularmente a nivel de las artes plásticas. Se citan a este efecto artistas pintores tales como Nouredine Fidali, Moa Bennani y Mustapha Naffi.
Favorecer la convergencia entre artistasEl Ministerio de Cultura organiza cada año «La Noche de las Galerías». Esta manifestación artística nacional tiene como objetivo facilitar la comunicación y la convergencia entre artistas de diferentes generaciones, así como celebrar la creatividad visual en sus diversas expresiones. Permite también la difusión de la cultura artística entre el gran público marroquí. La «Noche de las Galerías» ofrece también la ocasión para que los espacios de arte den a conocer las creaciones artísticas de los pioneros del arte y de los jóvenes talentos marroquíes.

