A las primeras horas de la mañana del jueves, es una calma precaria la que prevalece en Taza tras horas de enfrentamientos registrados la víspera entre fuerzas del orden y graduados en busca de un trabajo, apoyados por habitantes del barrio Koucha. Es la primera protesta social bajo el gobierno Benkirane. «Todo comenzó con dos sentadas, la primera organizada ante la sede de la prefectura por la Asociación nacional de graduados sin empleo y la segunda es una iniciativa del grupo de licenciados celebrada en el barrio administrativo que alberga los domicilios de los altos cargos de la Administración territorial», explica al Soir échos, Mohamed Chbairi, presidente de la sección AMDH en Taza.
«La policía impidió un intento de estos jóvenes de invertir los locales de la prefectura por la fuerza. Se siguió una ronda de negociaciones entre las dos partes, sin nada concreto. La tensión estaba en su paroxismo y bastaba una chispa para que todo se incendiara. Difícil decir si un elemento de la policía hirió a una mujer embarazada entre el grupo de los licenciados o no, pero los hechos están ahí, esta información ha puesto manifiestamente fuego a la pólvora, dando la señal a vivos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden. Una violencia intolerable de las dos partes», añade Chabairi.
«Durante horas, Taza ha vivido horas de guerrilla urbana que no dejan de recordar lo que pasó en la Plaza Tahrir en Egipto. Los graduados sin empleo, apoyados por jóvenes del barrio Koucha, incluidos menores, intentaron prohibir el acceso a las fuerzas del orden quemando canales de saneamiento y neumáticos en la carretera que conduce a su barrio popular. Por su parte, la policía intentó romper este bloqueo precipitando sobre la multitud vehículos que circulaban a gran velocidad. No hemos constatado el uso de gases lacrimógenos o disparos de balas de goma por las fuerzas del orden», explica nuestro interlocutor.
Ante la intensidad de estos enfrentamientos, elementos de la policía procedentes de Fez vinieron a prestar ayuda a los de Taza, manifiestamente superados por los acontecimientos. Difícil establecer un balance de estas horas de violencia que ha conocido Taza. Pero ya se habla de una primera víctima, muerta aplastada por un coche de los servicios del orden. «Una treintena de policías están heridos. En cambio, del lado de los manifestantes, muchos son los que han evitado acudir al hospital Ben Baja por miedo a ser detenidos», estima Mohamed Chbairi. Además de estos disturbios, el mismo día, Taza y precisamente la carretera que une Fez con Oujda fue prohibida, durante algunas horas, a la circulación a causa de una sentada organizada por estudiantes.
Taza es, por excelencia, una ciudad acostumbrada a este tipo de movimiento de protesta. A finales de diciembre, los habitantes del barrio Koucha organizaron manifestaciones contra la carestía de las facturas del agua y de la electricidad. Mujeres que perciben pensiones irrisorias también fueron de la partida. Es este contexto de tensión el que explica el apoyo de los jóvenes de este barrio a los graduados sin empleo.

