El lunes 27 de febrero de 2012, los taxistas de Essaouira estuvieron en huelga. Su principal reivindicación era la adopción de medidas de seguridad permanentes tras las múltiples agresiones contra sus compañeros, incluido el agredido el domingo 26 de febrero de 2012 frente a Bab Marrakech por el vigilante de un aparcamiento y su hermano, quienes fueron detenidos por los servicios de seguridad.
La víctima había recibido una puñalada en el pecho. Su estado grave requirió su traslado de urgencia al CHU de Marrakech, donde pasó horas esperando ser sometido a una operación quirúrgica, según los testimonios de sus compañeros, quienes aseguraron haber pagado 400 dirhams, el precio del gasóleo de la ambulancia pública que lo trasladó a Marrakech.
«Solo pedimos el restablecimiento de la seguridad en la ciudad. Somos víctimas frecuentes de agresiones y actos de vandalismo, sobre todo en barrios y zonas oscuras y no vigiladas como la Skala e incluso Essaouira El Jadida, donde todavía no hay comisaría», nos declaró un taxista que participaba en la sentada organizada en Bab Marrakech.
Pero lo que suscita más la ira de los conductores es el sentimiento de «Hogra» (humillación) del que son víctimas.
«Un conductor debe cumplir varios criterios y ser objeto de investigaciones y cuestionarios antes de recibir su permiso de confianza. Sin embargo, ¡vemos a delincuentes autorizados a hacerse cargo de los aparcamientos a la vista de las autoridades!», se indigna un taxista.
Los manifestantes denuncian la «Hogra» y la «Siba» (anarquía). Afirmaron no comprender la ausencia casi total de patrullas nocturnas, mientras la criminalidad no deja de ganar terreno en los barrios de la ciudad, incluidos los situados en el corazón de la antigua Medina. Según varios testimonios recogidos en el lugar, las fuerzas de seguridad no reaccionan a sus llamadas de auxilio, ¡en un momento en que tienen prohibido defenderse!
Los conductores han localizado varios puntos negros, empezando por la estación de autobuses, cruce de viajeros y profesionales, que se ha convertido en el objetivo preferido de delincuentes y criminales.
Este asunto pone de relieve la escandalosa gestión de los aparcamientos de la ciudad. Una verdadera «Siba» que impera desde hace varios años.
No están controlados ni sometidos a una evaluación de su calidad o legalidad de gestión.
Una vez seleccionado, el adjudicatario de la licitación procede al reparto y subarriendo de los aparcamientos de la ciudad para marcharse, dejando a los ciudadanos frente a nuevos inquilinos que actúan en la ilegalidad e imponen precios y métodos sorprendentes. Limitándose solo a llevar un chaleco, manifiestan una extraña agresividad hacia los usuarios, quienes son regañados, maltratados, amenazados y, a veces, agredidos.
Ha hecho falta un incidente aislado para poner al descubierto los problemas de inseguridad, depravación, salud pública y gobernanza en la ciudad de los Alisios.
Noticias 01 Mar 2012 3 min de lectura
Los taxistas protestan contra la inseguridad

