A pocos días del inicio del mes de Ramadán, los mercados y Souks no se vacían. Y con razón: los preparativos para este mes sagrado tienen una doble simbología para las amas de casa marroquíes, una ligada a su apego a las tradiciones, y la otra, más particular, es sentida como testigo y prueba de su saber hacer culinario.
En Marrakech, donde cohabitan tradición y modernidad, a través de la ciudad moderna y la Medina, la carrera hacia los comercios está en pleno apogeo. Desde hace algunos días, y hasta horas tardías de la noche, la animación en los diferentes barrios de la ciudad es de lo más festiva. Por el lado de la Medina, los rituales que preceden al mes de Ramadán no pueden pasar desapercibidos, tanto que los olores y perfumes de la "Chabakia" surgen por todas partes. En cada esquina de calle, en cada esquina de "derb", bandejas de este famoso dulce interpelan a los transeúntes, hasta tal punto que incluso los diabéticos y otras personas sometidas a regímenes dietéticos no pueden evitar hacer una pequeña excepción. En cuanto a la oferta, se sabe que todo se ha emprendido para que al consumidor no le falte nada y que los comerciantes no recurran a algunas prácticas fraudulentas. Es, por otra parte, lo que se desprende de la reunión del pasado lunes que tuvo lugar en la wilaya de Marrakech, y durante la cual el wali puso el acento en la necesidad de operar controles regulares y de constituir comisiones que tendrán por misión velar por el abastecimiento normal de los mercados, vigilar los precios y asegurarse de la buena calidad de los productos. Por otra parte, una vuelta por los diferentes mercados de la ciudad da una idea bastante clara sobre la abundancia de los productos de gran consumo, una satisfacción en cuanto a la visualización de los precios y la diversidad de los productos. A este respecto, un comerciante en el mercado de Bab El Mellah confía: "Como puede constatar, todo lo que puede pedir el ama de casa está ahí, expuesto de manera sana, lo que establece una cierta confianza entre clientes y vendedores. En cuanto a los precios, están expuestos como estipula la ley, y difieren de un producto a otro". En efecto, a este respecto, por ejemplo, solo para los dátiles, los precios pueden ir de 15 a 100 DH e incluso más, y eso depende de la calidad, de la procedencia y de la abundancia del producto. En cuanto a los huevos, otro producto muy consumido en este mes sagrado, conocen una ligera subida. Esto es debido, como nos explica este vendedor del mercado de los "biadas", a los grandes calores que atraviesa el país estos últimos días y a la fuerte demanda ocasionada por el mes de Ramadán. En lo que concierne a los otros productos, sobre todo los ingredientes que son los más solicitados en este periodo, sus precios varían según su procedencia. Las lentejas y garbanzos del país son raros y cuestan más caro que los importados. Eso no impide al ama de casa pedir el producto local, porque, "incluso más caro, da un sabor particular a nuestra sopa", nos confió una cincuentenaria que hacía sus compras en el mercado mayorista, situado en el barrio Al Izdihar. Al lado de todo esto, una fuerte demanda concierne a la sémola, el maíz y el trigo partido. Esto se explica, como nos declara un comerciante, por el hecho de que, al contrario que otros años, a causa de malestares debidos a las indigestiones, la gente empieza a consumir mucho más lo que se llama las "sopas blancas", que son, a juicio de todos, más dietéticas.
En suma, todos los mercados de la ciudad ocre dan satisfacción en cuanto a la oferta de los productos de gran consumo durante el mes de Ramadán. Todo está listo para garantizar al consumidor un abastecimiento normal y, fuera del calor que inquieta un poquito, todo está en las normas.
Noticias 19 Jul 2012 4 min de lectura
El Ramadán en Marrakech: Los preparativos van viento en popa

