«Los últimos acontecimientos ocurridos en las provincias del Sur del Reino están lejos de ser espontáneos e improvisados. Se trata de un plan premeditado, urdido y financiado por partes extranjeras a través del Polisario, como lo atestiguan las numerosas llamadas telefónicas y los informes establecidos, así como la creación de una asociación destinada a servir a este objetivo de provocación». Las palabras de Mohand Laenser, ministro del Interior, son más que claras. Este intervenía durante la sesión de preguntas orales, celebrada anteayer en la Cámara de Representantes para explicarse sobre los acontecimientos de El Aaiún. El ministro dio cuenta, a este respecto, de la presencia de ciertos "activistas internacionales" antes del desencadenamiento de los acontecimientos, entre ellos dos mujeres miembros de Amnistía Internacional, así como cinco cargos electos pertenecientes a partidos políticos europeos. Según él, los acontecimientos en cuestión se inscriben en el proceso de preparación de la primavera saharaui, cuya una de las primeras fases consiste en la creación de un clima de anarquía y violencia y la provocación de las fuerzas del orden para empujarlas a usar la fuerza y explotar las imágenes en los medios de comunicación. «Un designio que no parece realista ya que solo concierne a entre 200 y 300 personas sobre una población estimada en 240.000 habitantes», precisó Laenser.
Unas palabras que se unen a las reveladas por Libé (edición del 6 de mayo de 2013) que demostró que un plan separatista destinado a la desestabilización de Marruecos está en curso de ejecución y que el poderoso Departamento argelino de Inteligencia Militar (DRS) sería el principal instigador.
El objetivo de este plan, según indiscreciones recogidas en el campamento de Hassi Rabouni que alberga el cuartel general del Polisario, es comprar los servicios de jóvenes afiliados saharauis para provocar a las fuerzas de seguridad estacionadas en nuestras provincias saharianas y empujarlas a hacer un uso inmoderado de la fuerza, incluso a cometer lo irreparable.
Argelia y el Frente Polisario, habiendo quedado muy decepcionados por la retirada del proyecto estadounidense que pedía la ampliación del mandato de la MINURSO a la vigilancia de los derechos humanos, buscarían ahora hacer subir un peldaño la tensión. Según informaciones recogidas en El Aaiún y en otras ciudades del Sur, se distribuyen primas de entre 20 y 500 dirhams cada día a estos adolescentes para atacar a las unidades de las fuerzas del orden marroquíes y sus vehículos, pero también para hacer pintadas en los muros, enarbolar los colores del Polisario y cometer actos de vandalismo y saqueo de edificios públicos.
Los cabecillas, añaden las mismas fuentes, perciben regularmente transferencias de dinero en divisas del extranjero para financiar a estos alborotadores.
En una correspondencia fechada el 16 de abril, el presidente del Comité Nacional Argelino de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (CNASPS), Mohamed Mahreze Lamari, informó en este sentido al separatista Brahim Ghali de un «apoyo financiero que debe ser aportado a los militantes saharauis». Lo que las negativas que ha repetido a través de los órganos de prensa oficiales de Argelia y sus portavoces en Tinduf no han podido ocultar, ya que el documento publicado a este respecto no es en absoluto falso.
Y esto es solo la parte visible del iceberg, porque algunos dirigentes argelinos y sobre todo los generales del temible e incontrolable Departamento de Inteligencia y Seguridad (DRS), aprovechan la riqueza petrolera que fluye a raudales para regar generosamente y sin contar a los numerosos lobistas occidentales por servicios prestados a la propaganda del régimen argelino y del Polisario.
Entre estos lobistas, la Fundación estadounidense Robert F. Kennedy Center para la Justicia y los Derechos Humanos, cuya presidenta Kerry Kennedy acaba de cometer otro error al publicar en su sitio web un vídeo sobre el inicio de la revuelta tunecina a finales de 2010 en Sidi Bouzid, que presenta como prueba de las violencias cometidas por Marruecos contra las poblaciones en El Aaiún.
Relatando la cronología de los acontecimientos, el ministro indicó que estos comenzaron el 25 de abril en Bojador antes de continuar el 26 de abril en El Aaiún. «La táctica es simple. Consiste en crear puntos de tensión en las diferentes zonas de la ciudad. El objetivo es provocar a las fuerzas del orden para que reaccionen. El fracaso de este plan llevará a los agitadores a comprar los servicios de niños y mujeres para que lancen cócteles molotov y hagan uso de armas blancas, con el designio de atentar contra la integridad física de los elementos de las fuerzas del orden y socavar su moral. Además, se han movilizado delincuentes reincidentes con 4x4 sin matrícula para llevar a cabo actos criminales», declaró el ministro antes de añadir que hubo que esperar a los días 4 y 5 de mayo para que los agitadores salieran de su silencio y llamaran a una marcha con motivo de la visita de una delegación de periodistas extranjeros. «Una estratagema que estará condenada al fracaso ya que las fuerzas de seguridad no procedieron a la dispersión de los manifestantes, a pesar de los eslóganes hostiles coreados», afirmó Laenser. Una posición que desencadenará la hostilidad de los agitadores y se saldará con 150 heridos en las filas de las fuerzas del orden, algunos de los cuales fueron gravemente afectados, lo que requirió su evacuación a Rabat.
Ante esta situación, Mohand Laenser estima que solo la ley debe responder a estas provocaciones y agitaciones. «Estamos con las manifestaciones pacíficas y no con los actos de violencia y vandalismo», remachó.
El ministro llamó también a las componentes políticas de la región y a los notables y chioukhs a desempeñar un papel de apaciguamiento. «Las provincias del Sur están abiertas ante las asociaciones y los medios de comunicación. Les invito a ir a ver para informarse de la situación», concluyó el ministro.
Noticias 08 May 2013 5 min de lectura
Los acontecimientos de El Aaiún, orquestados desde el extranjero

